BIENVENIDA AL CLUB DE LAS “MALAS” MADRES.

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Llegaba tarde y mi poco apuro al ingresar al salón evidenciaba mi intencional impuntualidad. Cada tres meses la reunión de apoyo a familias era muy tediosa y disimularlo para mi imposible. Al entrar una madre relataba bastante apesadumbrada y en tono autorecriminatorio contaba lo difícil que resultaba lidiar con las rabietas de su hijo y las insomnes noches que ya se habían hecho desgastante rutina. 

La emoción que causaban sus lágrimas podría haber sido protagonista de no ser por la forma como muchas madres trataban de pedir la palabra y yo ya sabía para qué. Para decir “Mi hijo nunca hizo…” “Te falta disciplina” “Tienes que ser más fuerte” entre muchas más.

Luego de un bombardeo de consejos que les habían funcionado a ellas y ellos,  mientras mi ironía mental se preguntaba dónde están las medallas para estas supermamás y superpapás. Finalizó la reunión y en el pasillo abordé a esta desconsolada madre y le dije: “lo estás haciendo mal,  igual que yo”.

Terminamos sentadas en una banca riéndonos y hablando de nuestro pésimo papel como madres de chicos adorablemente indescifrables mientras veíamos marcharse a esos padres y esas madres junto a sus perfectas vidas.

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Cuando recibimos el diagnóstico de nuestros hijos -AUTISMO- sabemos que su esencia diferente les hará muy complicado encajar en esta sociedad,  luego veremos que algunas de nosotras también tendremos idéntico problema para encajar paradójicamente entre madres de  hijos con autismo.

Quizá por eso empatizamos tanto con la forma cómo nuestros hijos se sienten porque al igual que ellos estamos tan fuera de lugar,  tan excluidas que logramos una complicidad que muchos envidiarían. Justo por ser diferentes.

Por eso…

Si eres de esas madres que un día no quisieron llevar a sus hijos al colegio y “prefirieron” quedarse en la cama hasta las diez porque enfrentaron una noche insomne de llanto, ecolalías y saltos…

Si eres de esas madres que no tiene idea de pictogramas o de materiales para enseñar en casa,  que batalla para que su hijo termine lejanamente prolija una tarea de la escuela…

Si eres de esas madres quien en un acto de rebeldía perdió dos o tres terapias para pasar una tarde en el parque junto a su hijo, fuera de las salas de espera y de las inexpresivas caras de los terapeutas…

Si eres de esas madres que alguna vez insultó a una maestra porque hizo llorar a tu hijo y lo volverías a hacer…

Si eres de esas madres cuyo hijo no tolera las clases de música o no es diestro con el lápiz y el pincel, pero parece que lo suyo es el arte abstracto en las paredes con tierra de las materas…

Si eres de esas madres “irresponsables” que nunca probó la dieta o el método o el protocolo X o Y y saldría más barato comprar una franquicia de Mc Donalds porque es la única forma para que coma algo diferente a tortillas de maíz…

Si eres de esas madres que “abandonaron” a su hijo frente al computador o el televisor unas horas para poder desconectarse o enloquecerían…

Si eres de esas madres que llegan adrede tarde a las reuniones de padres para no tener que escuchar como “sus hijos sí” y “tú hijo no”…

Si eres de esas madres que no sabe mucho de autismo pero podría dar una conferencia sobre lo maravilloso que es su  hijo…

Si eres precisamente una de esas madres,  un cúmulo de errores,  de intentos fallidos y a la vez de pequeñas grandes victorias épicas. Sonríe.  No eres la única.  Eres parte del CLUB DE LAS MALAS MADRES (No las de la película, aunque la similitud es perversa coincidencia). Donde no se juzga,  donde no se exige,  donde no se aconseja,  donde se escucha para comprender y no para responder.

Y es que el autismo -nada sencillo- es una condición repleta de realidades,  de situaciones que escapan a la teoría y al intento de explicarlo desde la experiencia de otros.  Cada uno lo vive junto a su hijo o hija como una historia única. Así que comparar aparte de inoficioso es ofensivo.

El tiempo te enseñará a valorar esa, tu  propia historia y a pasar de largo cuentos de hadas que ponen en juicio la tuya y así evitar la innecesaria pregunta ¿Cómo lo lograste con tu hijo? Porque créeme,  lograremos metas que jamás imaginamos usando el método preciso para nuestros chicos, ese que nosotros aprendemos todos los días.

Esta no es una oda a la irresponsabilidad o a la negligencia,  es un llamado al respeto a aquellas madres que temen evidenciar la realidad por miedo a ser juzgadas. A aquellas madres que no tienen hermosas fotos para mostrar porque últimamente su hijo no para de gritar y de correr antes que puedas abrir la cámara. A aquellas madres invisibles que batallan sin reconocimiento (y no lo necesitan) y sintiendo que cada día hacen lo que pueden anónimamente impulsadas por un amor capaz de convertir lo imposible en posible.

Por eso la próxima vez que veas a una “mala madre” no la juzgues, ni te asombres por lo que no sabe,  sino por lo que te puede enseñar.

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6 comentarios en “BIENVENIDA AL CLUB DE LAS “MALAS” MADRES.

  1. Janneth Betancurth

    Si, en varias cosas me sentí identificada…. leyendo los comentarios pues diría que tal vez me falta mas disciplina… pero has hecho un relato bastante acertado de la realidad que vivimos muchas mujeres con nuestros hijos… mi hijo esta super atendido con especialistas, terapeutas, escolarizado, y aun asi hay momentos complicados, no se pero en mi país a las familias no nos hacen ningún tipo de intervención, nosotros aprendemos con nuestros hijos. Me gusto y mucho tu articulo. Gracias

  2. Petra

    Gracias por tu respuesta. Sigo pensando que tu artículo incita a las madres con niños autistas de corta edad a la dejadez y la indisciplina, y me reitero en que, sea el que sea el nivel de autismo, las normas y la rectitud son básicos en la crianza de cualquier niño, autista, asperger o neurotípico. Con tu experiencia creo que puedes ser un ejemplo para madres y padres (que también existen), pero este artículo es, como poco, desacertado. Espero que todas las madres que han leído el primer artículo lean también tu respuesta a mi comentario, porque el mensaje que transmites es muy diferente. El segundo texto es realista y deja entrever que no hay mucha diversión en el hecho de tener un hijo con problemas. Cuando decides ser madre no puedes controlar como te van a ir las cosas. Lo que si se debe hacer es desarrollar la labor de madre lo mejor posible. No hay madres coraje, buenas, malas, azules o de cualquier otro color. Hay madres y punto. Cada una con lo que le ha tocado debe esforzarse en hacerlo lo mejor posible y no enorgullecerse de hacerlo mal sabiendo que lo está haciendo mal. No se si Benedetti tiene algún hijo con problemas pero, en cualquier caso, creo que el mensaje correcto sería: Trata por todos los medios de no equivocarte porque los errores hacen mella… y en ocasiones es permanente.

  3. Petra

    Apreciada Angelaco
    Un amigo me instó a leer tu artículo sobre Malas Madres y, después de repasarlo varias veces y de un par de días de reflexión, no he podido contener mis ganas de comentarlo.
    De entrada debo agradecerte el hecho de haber descubierto que yo no soy una Mala Madre, a pesar de llevar muchos años pensando que sí. Hasta ahora creía que ser Mala Madre era no tener reloj biológico ni instinto maternal, negarte a darle el pecho a tu bebé, no dejarle dormir en tu cama, llevarlo a la guardería de pequeño, saltarse los horarios supuestamente correctos, imponer disciplina y normas… y un sinfín de otros temas por los que ostento este título desde hace casi dos décadas.
    Tenía entendido que ser Mala Madre conlleva pensar igual que Soraya Arnelas o Samantha Villar, cuyas acciones y comentarios me parecen de lo más acertado, por ejemplo. O que no puedas evitar sonreír cuando lees esa frase de internet que dice que “una bofetada a tiempo ha salvado más vidas que la penicilina”. También estaba convencida de que para evitar ser una Mala Madre debías dejarlo absolutamente todo para el gran proyecto de tu vida: tu hijo…
    abandonando tu tiempo, tu vida sexual y tu carrera profesional entre otras cosas, para dedicarte por completo a tu vástago. Porque las buenas madres lo dejan todo para dedicarse a sus hijos… o no?
    Según lo que comentas, no es así. Y, la verdad, no sé si alegrarme o entristecer. Lo que cuentas en tu artículo es altamente alentador para las madres coraje, pero poco realista y menos práctico para los niños con problemas. Tenéis un grupo donde os vanagloriáis de consentir a vuestros hijos y de hacer lo que queréis cuando queréis, entre otras cosas. Felicidades. Ahora me gustaría saber cuál es el beneficio a largo plazo de vuestras acciones para los que realmente importan: los niños.
    (Antes de que nadie me acuse de entrometerme en el amplio y complicado mundo de los niños con dificultades, quiero aclarar que tengo dos hijos adolescentes y uno de ellos diagnosticado Asperger cuando todavía nadie sabía qué era eso. Sé perfectamente de qué hablo. Pero no voy a contar mi experiencia ya que en el artículo ha quedado claro que la opinión de los demás no aporta nada a este nuevo grupo de autonombradas Malas Madres, Pero para poneros en situación si diré que mi experiencia ha sido bastante exitosa y que yo he sido y soy una madre como las que describo al principio).

    En cualquier caso no pretendo dar lecciones de nada a nadie ya que cada uno es muy libre de hacer con su vida lo que quiera, pero si quisiera apelar a vuestras conciencias respecto a los beneficios que tienen vuestros hijos (que tienen sus propias vidas) en su intento de integración en la sociedad en la que viven, cuando no les lleváis a las terapias, les dejáis pintar paredes, os enfrentáis con cualquiera que le impone disciplina, les dejáis ver la tele sin control y todos esos detalles que explicas en tu artículo y de los que parece que todas os sentís tan orgullosas porque hacen felices a vuestros hijos… pero sobre todo calman vuestras conciencias y os dan tranquilidad. Si te fijas, tu artículo solo habla de vosotras, no de vuestros hijos ( que supuestamente son lo más importante para vosotras) y de sus necesidades, solo de las vuestras.

    La disciplina es básica para cualquier niño y más para uno con TEA del tipo que sea. De pequeños son muy monos y todo hace mucha gracia, pero la adolescencia os va a deparar una cantidad de problemas que no podréis asumir. Y prefiero no hablar de la edad adulta. Siempre se recoge lo que se siembra. Informaos sobre el futuro de un niño autista y consentido. Igual os motiva para cambiar de actitud.

    Seguid así si creéis que es lo correcto y preferís ignorar vuestra situación y la de vuestros hijos porque eso os hace felices a todos en vuestro mundo particular, yo no soy quien para juzgar aunque puedo opinar y creo firmemente que estáis pensando solo en vosotras, en que todo os resulte fácil y en vuestra tranquilidad, no en el bien de vuestros hijos para un futuro.
    Asumir que tu hijo tiene problemas, y no pocos, y actuar en consecuencia es la base para que en el futuro pueda integrarse en esta sociedad que, de entrada y si no haces lo necesario para evitarlo, hace lo que acabas de hacer tú con tu artículo: etiquetar y marginar. En este caso os habéis etiquetado como Malas Madres y os auto margináis sintiéndoos orgullosas de marginar a vuestros hijos también. Vosotras no sois diferentes. Los que son diferentes son vuestros hijos y vosotras os apuntáis al carro de la diferencia para consolaros sin daros cuenta de que les hacéis un flaco favor a ellos.
    No olvidéis que el aislamiento y la falta de información voluntaria es la base de la ignorancia y el mal de muchos ya sabéis que tipo de consuelo es.
    Vuestros hijos son niños con una dificultad que se puede trabajar para y por su bien en el futuro. Lo que hacéis con todo lo que cuentas en este artículo es convertir a vuestros hijos en autistas de verdad. Los comportamientos que os hacen tanta gracia y de los que parece os sentís orgullosas no están aceptados en la sociedad y convierten a los niños en seres incapaces de compartir nada con nadie que no seáis vosotras. Pero, repito, no voy a ser yo quien juzgue vuestro comportamiento respecto a vuestros hijos. El tiempo se encargará de hacerlo. Pero opinar en gratis e internet lo pone bastante fácil.
    Por mi parte, no necesito ninguna medalla. El hecho de ver a mi hijo completamente integrado en el mundo es más que suficiente para mí. Mis hijos y yo os damos las GRACIAS POR CONVERTIRME EN UNA BUENA MADRE.
    Por cierto, mi pareja, que es Asperger también y totalmente integrado en la sociedad, también da las gracias a sus padres por la disciplina y la rectitud que le impusieron de pequeño. Si no hubiera sido así no estaría donde está. Pero ya me ha quedado claro que a vosotras los ejemplos no os valen porque tenéis vuestro propio método. Buena suerte, porque la vais a necesitar.

    1. angelaco

      Hola Petra. Primero que nada me disculpo por responder tarde. Pensando justamente en las madres que tienen tremendo coraje que envidio y admiro, lo dije claro, no es una oda a la negligencia o a la irresponsabilidad. El tema central de todo esto es “no te compares con nadie”. Soy madre de un chico de 20 años con autismo severo y todo lo que esto implica y el temor a no dar la talla con esta publicitada ola de madres azules y madres coraje te lleva a mucha frustración inevitablemente. La experiencia no es igual para todos y sin ánimo de decir que les toca más fácil a los asperger porque no es así, una condición como el autismo moderado a severo donde pasas noches eternas en vela junto a tu hijo llorando o una rabieta que no tiene nada que ver con sí lo disciplinaste o no en la infancia o que tan buena o mala madre seas dependiendo el grado de permisividad o consentimiento, al final te termina por derrumbar y más sí te toca sola. La idea es decir: Equivócate sin remordimiento, esfuérzate sin quemarte. No generalicé; algunas merecen medalla, otras mostrará orgullosas las fotos de sus logros junto a sus hijos y otras simplemente se reirán de tanto método y exigencia, porque de no hacerlo se amargarán la vida. Mi hijo es autista de verdad y no lo convertí en ello, pero es feliz con una madre que se equivoca como todas pero que no le da vergüenza decirlo, porque como cita Benedetti: “La perfección es una pulida colección de errores”. Gracias por la suerte, todos la necesitamos. Y te envío un poquito a ti también.

  4. veronica

    hola te contacto , porque lei varias cosas tuyas este blog,y queria saber si me podes ayudar con lecto escritura inicial en un niño con tgd de 13años, martin mi sobrino.

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