Diagnóstico: Ni etiqueta, ni justificación.

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Teníamos la cita periódica de psiquiatría,  esperábamos nuestro turno y mientras charlé con una madre visiblemente nerviosa pues su hijo de tres años corría el riesgo de ser diagnosticado con autismo.  Tenía las mismas preocupaciones que cualquier padre tendría potenciadas por ese pronóstico que los profesionales se empeñan en generalizar.

Quién quiere escuchar que su hijo no aprenderá,  no socializará,  no se comunicará o no tendrá el mismo desarrollo de una persona normal. Aún así a los padres,  con poquísimas excepciones, nos han “advertido” que así será. De ahí la importancia de capitalizar el diagnóstico a favor y no traducirlo como una sentencia. De superar el miedo y empezar a trabajar.

En el último Día Virtual del Autismo  la doctora Lola Garrote habló sobre el diagnóstico como etiqueta y explicaba:

El diagnóstico no es una etiqueta es una forma de saber qué pasa y cómo debemos entender a esa persona,  cómo nos ajustamos a su particular forma de ver el mundo y así mismo adquirir y aplicar herramientas para ayudarles a descifrar nuestra neurotípica forma de procesar.”

Algunos padres pueden pensar que si reciben el diagnóstico de autismo sus hijos quedan etiquetados. Irán por el mundo precedidos de ese diagnóstico y les cerrarán todas las puertas. No será fácil. En ocasiones habremos de enfrentarnos a la ignorancia de esta complicada sociedad,  pero el conocimiento es poder y si sabemos a qué nos enfrentamos no esperaremos que se nos abran puertas,  nosotros las abriremos.

La doctora Lola Garrote también recalcó la importancia de no utilizar el diagnóstico como una justificación:

No se pueden justificar las conductas diciendo “es que él o ella tiene autismo”,  esto es una explicación reduccionista.  Se debe comprender a la persona y a través de bases neuroconductuales intervenir.”

Justificar una conducta porque se tiene autismo es muy peligroso.  Dilata la intervención haciendo de esta una bola de nieve que con los años se volverá inmanejable y en muchos casos difícil de erradicar.  Nos acercará más a la resignación que a la acción. Y ahí todos perdemos.

Ejemplo, a Sebastián le encanta mojarse la cabeza en los grifos del agua,  siempre le ha gustado desde muy niño.  Pero esa conducta se ha extendido hasta su adolescencia e interfiere con otras actividades.  Al consultar con el profesional este me dice: “No olvide que él tiene autismo,  esas conductas son comunes en ese trastorno.” Dónde queda el por qué,  la causa,  la razón de ello y sobre todo el manejo.

De ahí que anteponer la persona al diagnóstico es vital.  Si, tiene autismo pero también necesidades muy particulares y únicas,  procesos sensoriales,  comunicativos, conductuales y otros más de necesario conocimiento y abordaje en función de cada persona.  Por eso el autismo es una condición tan compleja, individual e imposible de tomar a la ligera.

El diagnóstico no es el final,  es el comienzo de un viaje donde cada persona diagnosticada junto a su familia recorrerá su propio camino. Un camino lleno de posibilidades y “uno que otro” obstáculo que habrá de superarse,  esa es nuestra tarea.

Los videos y presentaciones del 4to Día Virtual con el Autismo, incluyendo la realizada por la Lic. Lola Garrote Petisco (“El proceso familiar de trascender la idea del diagnóstico como etiqueta”) mencionada en la nota, están disponibles en el enlace:http://redparacrecer.org/cgi-win/be_alex.exe?Acceso=T009900008219/0&Nombrebd=redparacrecer
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