8 RAZONES QUE AFECTAN LA ATENCIÓN EN EL AUTISMO (Y NO SON TDAH)

Portrait of a boy daydreaming in an elementary school class

La primera vez que pisamos el consultorio del psiquiatra fue en búsqueda de la confirmación de TDAH. Todas las características apuntaban a eso. Increíblemente no pasaron cinco minutos y ya teníamos la prescripción de Ritalina. A ojo, casi intuitivamente.

Buscamos una segunda opinión básicamente porque sus esterotipias y su retraso en el lenguaje giraba la brújula hacia otro trastorno. Finalmente un psicólogo lo dijo… ES AUTISMO. Al preguntarle por el TDAH nos dice…”es un niño de cuatro años con autismo”. Posteriormente neurólogos y psiquiatras así lo ratificarían.

Muchas de las conductas de niños que se detectan en la escuela se encaminan hacia TDAH. Se cree que inatención, inquietud y evasión ya son suficientes para declarar que se trata de un niño con TDAH y lo peor del asunto es que, como lo comenté al comienzo, hasta los profesionales se encaminan irresponsablemente a esa opción.

No imagino cuántos niños con autismo o asperger nunca obtuvieron su diagnóstico real y crecieron con un TDAH express que los llevó a una innecesaria e ineficaz medicación.

Hoy quiero desde mi perspectiva mostrar que muchas características base del autismo no tienen que ser necesariamente etiquetadas como TDAH en su versión de comorbilidad. Es autismo y esa sintomatología que se confunde obedece al contexto que jamás se adapta a la persona y no tiene en cuenta el significado real de la condición.

Esta es la historia de DAVID un niño de diez  años con autismo y “riesgo” de TDAH, visto desde ocho dimensiones que se reflejan fuertemente en el autismo:

1. SENSORIAL: MIS SENTIDOS ESTÁN SOBRECARGADOS NO ME PUEDO CONCENTRAR.

David es un niño quien durante la última semana no ha estado sentado más de tres minutos. Se inquieta en su silla y se pone de pie más veces de las que su agotada maestra tolera. En la última reunión de padres se le sugirió confirmar aparte del autismo un TDAH.

Pero si alguien observador entraba al salón de clases notaría el ruido incesante de las máquinas del taller de madera contiguo; también notaría que la luz entraba invasiva por el ventanal y apenas le dejaba mirar hacia el tablero; otra cosa que podrían notar si agudizaran más su observación que su juicio era la dureza de la silla, además con una inclinación que resultaba incómoda.

Los sentidos de las personas con autismo pueden estar hipersensibles un día y al otro hiposensibles o incluso fluctuar sin previo aviso. La reacción instintiva a esa incomodidad sensorial es moverse y distraerse. Si las personas que están en su entorno ignoran el componente sensorial del autismo probablemente le adjudicarán la causa a un niño con suficientes características TDAH.

2. INSTRUCCIONES: NO ENTIENDO LO QUE ME EXIGES.

Otra queja común es el no seguimiento de instrucciones. David no seguía instrucciones de su maestra. Como eran para todos, David tenía que tomar nota pronto y su PROCESAMIENTO MÁS LENTO no le permitía escuchar y transcribir al tiempo de forma tan eficiente como sus compañeros. Al final no entendía, olvidaba y se quedaba. Un niño “inatento”.

Cuando desconocemos la forma de procesar de una persona con autismo, damos mal las instrucciones. Dejamos de tener en cuenta que aparte de necesitar tiempo para procesar, necesitan el paso a paso de la tarea. No olvidemos que uno de sus principales retos se da en las funciones ejecutivas. Necesitan la instrucción desmenuzada, clara y concreta de lo contrario el niño se bloqueará y el maestro o terapeuta solo verá la consecuencia: evasión de la actividad, que se parece tanto al TDAH.

3. HIPERFOCALIZACIÓN. UNA COSA A LA VEZ.

Basados en la teoría de la coherencia central débil, donde al niño con autismo se le dificulta integrar la información como un todo y se concentra en los detalles, tanto su obsesión por los detalles como su hiperfocalización, limita bastante la ejecución de instrucciones.

Esto sumado a un nivel de perfeccionismo y de inflexibilidad mental, característicos del autismo, lleva a que el chico se concentre en un área muy específica de la tarea sin poder generalizar.

Por eso cuando David debe seguir instrucciones y estás se convierten en una serie de cuatro o más, asimilará las primeras instrucciones y perderá la pista en las subsiguientes. Demasiadas instrucciones al tiempo lo llevarán a ejecutar una sola tarea con precisión, ignorando así el resto.

Al contrario de lo que sucede con el TDAH donde saltan de una actividad a otra sin concentrarse en una específicamente, en el autismo sucede todo lo contrario: escogerán una tarea y la llevarán a la mayor perfección posible excluyendo el resto hasta que alguien les ayude a hacer la transición y globalizar su atención. No está inatento… está hiperfocalizado.

Es un atributo que poco se valora. Empresas como Specialisterne rescatan ese rasgo maravilloso de concentrarse en una tarea específica. No es para nada una manifestación anómala que se deba medicar o modelar, es un valor agregado que el autismo entre sus enormes dificultades permite como una ventaja.

4. ANSIEDAD: SIN CALMA NO TE ESCUCHO.

La ansiedad es una de las emociones más recurrentes y constantes en el autismo. David lo sabe, la enfrenta valientemente todos los días. Llegar a la escuela y empezar su jornada es estar presa de la incertidumbre y de la poca estructura adaptada a sus necesidades. Un día es un maestro nuevo, al otro es el alboroto de sus compañeros y una de las épocas más difíciles es la “semana cultural” donde todos tienen que mostrar talentos artísticos que David está seguro  no tener.

Su ansiedad se exacerba cuando las evaluaciones se acercan y su mente colapsa en medio del caos de la jornada. La única opción: desconectar. Se vuelve más monotemático, habla más en clase, se levanta varias veces al baño e incluso se escapa al balancín del patio cuando siente que no puede más.

Y como es más fácil asignar la responsabilidad a un niño y no al entorno, hay que buscar una condición que encaje con esas características y el TDAH le va perfecto a sus repentinas particularidades. ¿Alguien se tomo el trabajo de hablar con David? Nadie. El juicio es más eficaz y la solución (medicación) hará su trabajo.

Lo que hablando se solucionaría. Pocos maestros y terapeutas, sea por sus pesadas jornadas o porque realmente no lo creen relevante, se toman el trabajo de indagar porqué está ansioso. Las dudas se convierten en quejas a los padres y de allí en remisión a especialistas. Todo está bien. David es el problema. A esa conclusión se llega.

5. DESMOTIVACIÓN.: NI TAN FÁCIL QUE ME ABURRA, NI TAN DIFÍCIL QUE ME FRUSTRE… INCOMPETENCIA APRENDIDA.

Desmotivar a un niño con autismo es tan sencillo como ponerle actividades tan aburridas que insulten su inteligencia o tan exigentes que lo hagan sentir incompetente. David es un lector prodigioso, tiene la habilidad de leer un libro en muy corto tiempo. Llevan seis meses con el mismo libro y la clase de literatura se le ha vuelto insoportable. Paradójicamente la expresión artística no se le da y esta vez la escultura, tarea que le fue asignada sin que nadie le preguntara, le hace sentir que no es tan listo como pensaba.

Las escuelas no pueden adaptar el curriculum a cada alumno. Tampoco tienen tiempo de indagar intereses o capacidades. Esas son realidades ineludibles. Todos serán educados según el plan de comienzos de año y es un tren al que o se adaptan o se quedan.  Es así como muchos chicos tienen problemas de desempeño académico porque simplemente están desmotivados o sobrepasados.

La escuela debería detectar a esos alumnos de aprendizaje singular y encaminar los procesos de acuerdo a sus capacidades. Si algo afecta más a un chico es sentirse incompetente y en el autismo la incomprensión se transforma en eso, en un juicio a si mismo que lo hace sentir tonto e incapaz y los maestros lo ratifican cuando no lleva el ritmo esperado y buscar la anomalía se convierte en el chivo expiatorio.

6. FALTA DE CONEXIÓN CON SUS INTERESES: YO QUIERO APRENDER SOBRE AVIONES.

David es un aficionado a los aviones, conoce su historia, todos los modelos con sus especificaciones y tiene una importante colección personal de modelos a escala que solo él puede tocar. Sus exposiciones tienden a centrarse en ese tema y sus dibujos antes que maravillar preocupan a los maestros, pues se desconecta de la clase dibujando sin parar.

El monotropismo fue un término acuñado por personas con autismo y es la mejor forma de describir el centrarse en un solo tema descartando los demás. Está vinculado al monoprocesamiento (procesamiento de información por un solo canal). Estas dos características llevan a que se desconecten de las tareas generales y se centren en sus intereses particulares. De no poder hacerlo su atención estará ausente de los temas que no estén dentro de su interés restringido.

No es TDAH. Es desconexión de sus intereses. No necesita medicación, necesita gestión y equilibrio. Conexión de las temáticas académicas con esos intereses. Libertad. Justo lo que la escuela en su afán de cumplir con el curriculum, no tiene ni de lejos contemplado.

7. MEDICACIÓN: UN CEREBRO AQUIETADO PERO NO ATENTO.

Aulas medicadas. Esa es la realidad actual. Según las cifras el aumento en diagnósticos del TDAH ha sido del 53%  y 1 de cada 5 niños es medicado por sospechas de TDAH. Estamos entonces ante un panorama desalentador para un niño como David, quien por sus rasgos autistas puede ser clasificado como inatento y terminar dosificado con Ritalina o Aderall.

Un niño medicado innecesariamente con un diagnóstico de TDAH no del todo fiable (no se recopila información que sustente más allá de los síntomas clásicos), terminará medicado en un momento de su vida donde quizá lo único que necesita es que lo conozcan desde sus intereses y sus particularidades, desde su forma y su estilo de aprendizaje.

Incluso se ha llegado a creer erróneamente que las estereotipias tienen que ver con la hiperactividad y que químicamente se pueden regular. La impulsividad que obedece a lo anteriormente descrito (funciones ejecutivas y planeación motora) también es el justificante de la medicación a priori.

Los efectos adversos son desconocidos por los maestros e incluso por los padres y terapeutas. Y se ha demostrado que tanto la Ritalina como el Aderall inocuos no son: Trastornos de sueño, cambios metabólicos, obesidad y ansiedad son algunos efectos colaterales. Pero un cerebro autista con medicación puede que esté “aquietado” pero… funcionando al 100%? Seguro que no!

Algunos procesos de medicación terminan generando conductas que llaman disruptivas. Por eso si se tiene un alumno medicado, no necesitan que le ajusten la medicación, necesitan que observen los efectos colaterales que pueden estar alterando su atención antes que ayudándolo a centrarse.

8. DIFICULTADES DE SALUD. CÓMO DECIRTE QUE NO ME SIENTO BIEN.

El día que David estuvo más desconectado de su clase no obedecía síntomas de un TDAH, tenía una complicación intestinal con fuertes contracciones que lo llevaron al baño varias veces. Y todos sabemos que cualquier sensación sensorial o física les hace hiperrreaccionar.

Las personas con autismo tienen enormes dificultades para ser conscientes del malestar físico y así mismo para comunicar cómo se sienten. Sus conductas lo manifestarán y no de la mejor manera.

Por eso un niño inatento en clase o que se mueve incansable, puede estar simplemente teniendo un malestar físico que le está arruinando su día. No todo es conducta. No todo es autismo. No todo es TDAH. A veces olvidamos que son seres humanos que sienten y se indisponen físicamente.

Concluyendo…

Seguramente hay casos de autismo con TDAH como comorbilidad, pero también creo que estamos clasificando mal características esenciales del autismo.  Por eso cierro con estas ideas claves:

  • Evalúa el entorno sensorial donde el niño se desenvuelve. Su inatención puede ser más producto de entornos hiper o hipoestimulantes.
  • Una instrucción a la vez. Enséñalo a gestionarse y sé muy claro y concreto con las instrucciones y las tareas. Confirma si ha entendido la instrucción.
  • Infórmate e indaga sobre las formas de aprendizaje de las personas con autismo. Un mal proceso de enseñanza conlleva a alumnos desconectados de ese proceso.
  • Motívalo ya sea con sus intereses o habilidades.
  • Rétalo, desafíalo si sientes que necesita ese tipo de motivación.
  • Detente! Si lo ves sobrepasado aligera el paso, déjalo respirar, no le sobredemandes, no lo presiones, dale tiempo de procesar.
  • Hagan equipo con la familia y los profesionales de la salud. He conocido maestros que se salen del aula para visitar junto con la familia al profesional tratante. Ver un maestro en la sala de espera de un consultorio es esperanzador. Es una implicación pocas veces vista y que debería ser parte del proceso educativo.

El TDAH existe y en muchos casos responde bien a la medicación, pero antes de diagnosticarlo y medicarlo, sobre todo en el autismo, no olvidemos que los TEA tienen unas manifestaciones que pueden confundirse y terminar transitando caminos equivocados.

David espera que algún día comprendan que siente, procesa y aprende diferente y que sus particularidades no deberían corregirse sino comprenderse. Ojalá ese cerebro maravilloso no termine medicado para beneficio de otros y entonces perdamos a un promisorio ingeniero aeroespacial.

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CÓMO DESCUBRIR A UN ASPERGER: 10 Pistas.

Sin irse por lo teórico y la enumeración de largas listas científicas sobre cómo detectar a un asperger, un investigador reconocido en el campo de los T.E.A. Tony Atwwood,  lo reduce a unas pocas “pistas” que podrán decirte sí esa persona con la que estudias,  trabajas o simplemente tu amigo es asperger. Para qué? al final te digo para qué. Esta es una adaptación del documento original encontrado en el libro que referencio al final y que condimento con algunos aportes de mi autoría.

  1. Un asperger suele ser literal entonces será esa persona que te comunica lo que siente y piensa, Es decir, no tiene filtro social.  Así que no te ofendas porque esa no es su intención.

 

  1. Es muy perserverante en sus ideas y su perspectiva a pesar de las opiniones de otros por su  inflexibilidad mental. terquedad. Son muy dados al trabajo individual por eso mismo,  les cuesta delegar,  aunque pueden adaptarse al trabajo en equipo. Sí ayudas a que se integre al grupo lo harás más fácil.

 

  1. Es aquella persona que te hablará de sus intereses con detalle y entusiasmo es una enciclopedia sobre temas que sean de su gusto. No los verás en conversaciones superficiales y son más bien serios,  pero también tienen sentido del humor bastante inteligente. Tendrás una buena conversación sí aprender a abrir tu mente… pero sí se pone muy “pesado” díselo con amabilidad te va a entender e incluso te lo agradecerá.

 

  1. Notarás lo que Tony Attwood llama Habla “Aspergiana”, un lenguaje social caracterizado por una comunicación sin dobles sentidos, vocabulario avanzado y muy técnico. No lo censures, es su marca personal.

 

  1. Los verás centrados en los detalles, porque captan todo desde lo particular hacia lo general. Son los mejores en trabajos que requieran altos niveles de exactitud. Por eso estarán dispuestos a ayudarte en cosas que para ti son tediosas como seleccionar listas o armar un cohete. 😉

 

  1. Puedes ser ese compañero o compañera que recuerda, textos, libros, la carpeta donde se guardó hace dos años un documento, pero olvida citas y reuniones. Tiene lo que llamaríamos una memoria selectiva. Recuérdale algunas cosas sin increparle su mala memoria,  quizá luego lo necesites para saber algo que Wikipedia no pudo.

 

  1. Es el ordenado, el rutinario,  el cuadriculado. No es fácil que los veas cambiar su agenda o su rutina diaria.  Incluso sus cosas son intocables. No bromees con eso, respeta su espacio personal porque él hará respetar el tuyo.

 

  1. Es el niño o compañero de trabajo sensible hacia sabores,  olores,  texturas y ambientes ruidosos. Que puede exasperarse y estar ansioso en un momento dado sin que nadie comprenda que está sobrecargado sensorialmente. Aprende a comprenderlo y ayúdale en esos momentos a tranquilizarse a saber que cuenta contigo.

 

  1. Pueden ser también aquellos que se sientan solos a almorzar o que se junta con personas igual de solitarias o tan “raras” como ellos mismos. Qué tal un día invitarlo a almorzar o a un café? Les cuesta dar el primer paso y agradecerán que tu seas quien tome la iniciativa.

 

  1. Son personas que buscan hacer lo justo y lo correcto. No discriminan, ni tienen prejuicios justo porque no quieren hacer a los demás lo que por años han hecho con ellos. Tremendamente empáticos.  Sí encuentras a alguien “aspie” verás en su inmensa mayoría buenas personas. Sencillas y honestas,  sin negras intenciones en su proceder. Todo el mundo debería tener un amigo así.

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¿Para qué te serviría saber sí alguien tiene asperger o no?  En un mundo donde todos aplauden la neurodiversidad,  la tolerancia (que palabra más arrogante) y el respeto, parece que adolecemos de empatía y solidaridad. En vez de darle la espalda,  murmurar acerca de él o ella, criticar su “mala educación” o simplemente observar sin hacer nada… lo mejor que puedes hacer es AYUDAR;  como lo harías por un conocido o un amigo.

Para eso:  para AYUDAR.

Inspirado en :

Sindrome de Asperger – intervenciones psicoeducativas – M.ª Carmen Cobo González Eva Morán Velasco

Como Descubrir a un  “Aspie” (Gray, Attwood y Holliday-Willey, 1999) Pg. 16-17.