Ciudado! Desconfiemos.

vendedor

En el momento en que estoy escribiendo esta entrada se está llevando a cabo una conferencia titulada “Superando el autismo”. Desafortunadamente no es la conferencia que te dirá cómo superar el autismo en realidad.  No. Resulta ser la ponencia promocional de un personaje controvertido quien ofrece la cura para muchos males entre ellos el autismo,  utilizando un producto tan dañino como sus intenciones: el MMS.

Pero no quiero dedicarle mis palabras ni al creador del MMS,  ni mucho menos extenderme en describir el producto. Las especificaciones de este y de su promotor las encuentran al final de este post.

Hoy quiero dedicarle mi entrada a esos padres quienes  por azares de la genética,  de la vida o si quieren llamarlo del destino tienen a su lado un hijo con autismo o asperger.

Sobra decir que no es fácil escuchar un día que tu hijo tiene autismo y sobre todo conocer que tendrá autismo toda su vida. Si, es duro.  Difícil de asimilar.  Hay que pasar por un duelo (todos lo hacemos),  habrá que llorar inevitablemente,  pero en definitiva debemos superar este proceso con un resultado necesario si de ayudar a nuestros hijos se trata:  ACEPTACIÓN.

Y no hablo de aceptación arraigada a la resignación.  Claro que no! Hablo de la aceptación resiliente,  de la aceptación valiente,  de esa aceptación que genera alternativas, esa aceptación que nos llena de fuerza para decirle a nuestro hijo o hija “Sé que eres diferente,  pero saldremos adelante”.

Cuando Aceptamos buscamos alternativas,  caminos, ayuda.  Pero si en ese proceso de duelo la aceptación sucumbe ante la negación seremos blanco fácil de aquellos personajes disfrazados de solución. Te dirán que la condición de tu hijo es una enfermedad curable,  que ellos saben cual es la razón del autismo que no quiere decirte tu médico por no se qué complot del sistema. Te confundirán y lo peor… si no sigues su doctrina plagada de oscurantismo te responsabilizarán por negarle a tu hijo el derecho a esa “cura”. Son muy buenos en eso.  Artistas del engaño.

Te preguntarás por qué otros padres siguen esa doctrina y dicen que en sus hijos funcionó y en los hijos de otros seguidores. La respuesta es simple: Dinero.  Mercadeo. Hace muchos años cuando recién conocí el diagnóstico de mi hijo,  en esa búsqueda de alternativas,  quizá de soluciones,  me encontré con una secta (porque esa es la palabra que se ajusta a ellos) que aseguraba curar el autismo con energía metafísica. Todo se desarrolló en un clima tenso culpando a los padres por la condición de sus hijos,  sumado a pruebas testimoniales sesgadas y una oradora con un poder de persuasión impresionante. Salí del auditorio con más dudas que respuestas PERO investigué.

Resultaba ser un engaño que recorría países desde el primer hasta el tercer mundo, costoso en todo sentido y sin las más mínimas pruebas de que su promesa de curación fuera real. Sí investigué tratándose de energía universal -aparentemente inofensiva- digo yo,  cómo no indagar sobre tratamientos cuestionados que van a tocar literalmente lo que más quieres en este mundo,  a tu hijo.

Repito,  no es fácil,  nunca lo va a ser. Desde la aceptación y el sentido común podemos generar muchos avances y buenos,  muy buenos momentos,  por que los hay. Porque no todo es autismo y aunque suene repetitivo y cliché,  detrás del diagnóstico hay una persona esperando solamente que lo comprendas,  lo ayudes a interpretar el entorno, le proveas de herramientas y en esa tarea se involucre mucho mucho amor.

Nuestros hijos confían totalmente en nosotros sus padres,  sus madres.  Somos su piso firme en ese inestable mundo que a diario tienen que vivir. Confían en que las decisiones que tomemos para ellos sean las correctas y les eviten todo el dolor posible. Se sienten seguros a nuestro lado,  les damos la tranquilidad que en ningún otro lugar encontrarán.

Con esa responsabilidad sobre nuestros hombros,  en nuestros corazones,  es cuando debemos actuar en consecuencia y desconfiar de aquellos a quienes no les importan nuestros hijos y solo ven en ellos un lucro seguro,  aprovechándose de esa necesidad legítima de tantas familias por ver hijos felices. Indaguemos,  desconfiemos,  seamos escépticos y cuando algo no nos guste,  escuchemos ese sexto sentido que nos avisa,  que nos alerta.

Cuando perdamos el norte.  Cuando nos sintamos desorientados… miremos a nuestros hijos con 50% de corazón y 50% de razón.  Del equilibrio saldrán las respuestas.

ALERTA SANITARIA DEL INVIMA (sobre el MMS)

PRODUCTOS MILAGROSOS O DE COMO MORIR EN EL INTENTO (desde AutismoDiario,   Artículo Daniel Comín)