LA IMPORTANCIA DE LO IMPORTANTE

Que una institución cuelgue en su puerta un cartel advirtiendo que no se admitirán personas con autismo, es preocupante. Un centro de capacitación laboral que cuelgue el mismo cartel, es preocupante. Un hospital que considere peligro para su seguridad a una persona con autismo debido a sus conductas, es preocupante. Un gobierno que considera a las personas autistas dentro de la misma línea de intervención que adictos y personas en situación de indigencia, es preocupante.

Siempre he dicho que las personas que la lidian heavy con sus hijos autistas, las mismas personas dentro del espectro que llevan vidas muy difíciles, no suelen estar muy activos en redes sociales y sus batallas son absolutamente anónimas. Sus preocupaciones son tan tangibles y evidentes cada día que creen ser los únicos a los que les pasan tan desafortunadas situaciones.

Hay preocupaciones de preocupaciones…

Deberíamos preocuparnos por aquellos autistas institucionalizados en lugares que no son para ellos. Allí donde el autismo es un desconocido y solo reprimen violentamente su espíritu y su auténtica forma de ser. Donde el silencio impuesto se convierte en aislamiento y desconexión de un mundo que no se esfuerza por comprenderlos.

Deberíamos preocuparnos por la dictadura de la exclusión que limita el acceso a las personas autistas al aula, a la educación de personas que merecen ser parte de la comunidad escolar. Preocuparnos por los maestros que asignan una esquina del salón para deshacerse del alumno diferente; preocuparnos por las políticas de las directivas y la permisividad del bullying como un mecanismo facilitador de expulsión de la víctima, obviamente.

Deberíamos preocuparnos porque el mundo comprenda que existen personas a quienes las sensaciones les abruman y no toleran un mundo tan invasivo. Que sería considerado bajar el volumen, dirigirse a ellos sin gritos o amenazas o simplemente tener un espacio donde regularse. Pero, sobre todo, facilitarles comunicar su inconformidad o molestia sin tener que buscar la tarjeta que corresponde o teclear con su mente en medio del caos.

Deberíamos preocuparnos también porque los “viejos” autistas de 20 años en adelante sean visibles y se les brinden oportunidades. Para que sientan que son ciudadanos que pueden aportar, si tan solo se les permitiera construir así su proyecto de vida.

Deberíamos preocuparnos más por respaldar a las familias, a papás y mamás que llevan un camino recorrido a frenazos ante obstáculos que el sistema convierte en insalvables. Aquellas familias que están desgastadas de rogar por un derecho negado una y otra vez, doblegando hasta al más férreo y desafiante espíritu.

A veces nos desviamos de lo importante. Convertimos el autismo en una bandera ideológica que deja de lado problemas sustanciales. Ponemos por encima del fondo, la forma. Ponderamos la buena imagen del autismo por encima de las necesidades no solucionadas por décadas.

Lo importante… es la CRUDA realidad.

Un comentario en “LA IMPORTANCIA DE LO IMPORTANTE

  1. Has llegado hasta ese punto de tu vida que, como madre de una persona con autismo, escribes un artículo como este en un entorno viable pero que no llega a la suficiente audiencia.
    Hacen falta espacios fijos en los medios para que personas como tú se puedan expresar y llegar más lejos, más alto entre quienes tienen poder para cambiar las cosas pero sobre todo más dentro de los corazones y las mentes de la población general. Y si me dan a elegir que sea tan solo dentro de sus cabezas porque sus corazones quizá se limiten a compadecer, cosa que no sirve para nada.
    Pero has llegado hasta aquí.
    Llega el momento de escribir un alegato como este y lo haces.
    Debería tener la contundencia de una declaración institucional nacional.
    Debería inundar los noticieros, ser un gran Change.org, viajar de mail en mail, ser portada en periódicos o columna principal, un flash en boca de aquellos youtubers que tengan algo más que buenas ideas, una foto cuadrada dentro de los instagram con más valores, un trino brillante e intenso de pico en pico por twitter.
    NADA de fuegos artificiales que explotan ( a ser posible sin ruido ) mientras dices «qué bonito» para olvidarlos al instante. NADA de hoy me siento mejor persona porque hice esto o aquello por alguien con autismo y mañana ya estoy cansado, que se busque la vida etc. NADA de apuntarse un par de meses como voluntario y dar por cumplida la misión porque el autismo dura la vida entera.
    Nunca he sido ejemplo de persona dentro del espectro del autismo para nada ni para nadie.
    Tengo empleo, esposa e hija. Por una suerte extrema, si, pero también por otros motivos.
    No puedo interferir como hacker y obligar a la gente a leer lo que no quiere.
    Pero verte llegar hasta aquí y lanzar esta valiosa proclama me hace comprender la importancia de lo importante.

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