MOTHERS DAY Y OTRAS REFLEXIONES (Episodio 2)

imagen: pascal campion

Disculpen ustedes que llego tarde, pero es que el día comenzó temprano. Cero horas del 10 y ya estaba celebrando la paciencia, el suspenso y la adrenalina de ser madre de un hijo con autismo. Ya saben cómo es el asunto. Dormí como tres horas y salí de compras porque se había acabado la carne, el pollo y los ponqués de chocolate. Vi flores, peluches, globos y el frenesí comercial de la tan inusual como tradicional celebración. Demasiada gente en la calle y la policía hizo su trabajo, mandó a todos a sus casas como tenía que ser en una alerta naranja. Pero nadie obedeció y en pocos minutos de nuevo gente y más gente. Recordé a los policías en India con sus garrotazos y a los de Singapur con sus chorros de agua, quizá estaríamos en otra situación si la autoridad fuera más contundente. Pero sigamos con el festejo. Entre lavar y limpiar las compras, que de paranoico no tiene nada, entre buscar dejar todo lo más aséptico posible, las horas se fueron marchando. Olvidé decirle a Sebas que hoy se hacía tarjeta para la mamá y solo le pedí un abrazo que sin lío me regaló. Le di los chocolates para la abuela que siempre le entrega con esa segunda intención de comerse la mitad. El toque de queda se activa a las cuatro de la tarde y como la policía se dio por vencida le dejó el problema a la lluvia. En pocos minutos los indisciplinados transeúntes se guardaron en sus casas. Tengo que hacer un postre que toma como una hora en prepararse y tres en enfriarse, a estas alturas comeremos flan de maracuyá a la media noche. El helicóptero con una sirena innecesaria sobrevuela tan bajo como para hacer retumbar las ventanas. Una explosión de pirotecnia ilumina todo el cielo y asusta a dos perros preciosos y enormes. Hoy no vi niños en la calle pero saludé a mis pequeños vecinos, adoro sus sonrisas; no quiero que llegue el 31 de mayo para ellos. Sé que más de la mitad de este escrito no tiene nada que ver con el día de las madres y en reivindicación quiero decirle a esas mamás que hoy no pudieron celebrar con flores o banquetes, que la valentía y el coraje con el que enfrentan vidas dignas de un libro ya es una autocelebración cada hora, cada día, en silencio. Existen maternidades ajenas a la normalidad, que cuando se traslapan con momentos como los actuales cobran un valor a veces desestimado. Feliz día guerreras!

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3 comentarios en “MOTHERS DAY Y OTRAS REFLEXIONES (Episodio 2)

  1. pedrocadejo

    Genial entrada llena de frases inspiradas…Hay quienes dicen que debemos hacer «inmunidad de rebaño» al estilo de Suecia y Taiwan…
    Felicitaciones…tus letras hacen falta!!!!

  2. Es así, minuto a minuto.
    El día pasa, pero no como quien se tumba a la sombra acompañado de refresco y mirando al mar, sin importar más que la mente en blanco y los sonidos de las olas.
    Los minutos pasan, pero acribillados de historias y pequeños sucesos que van derechos a una mochila en la espalda. Tiempo que se va tensando porque no alcanza para realizar todas las cosas pendientes de hacer. Programando y previendo lo que sucederá «en caso de si» y «en caso de no». De tener o no. De saber o no. De descansar o no.

    Y de reír o llorar pudiendo compartir todo eso … o no.
    Vidas de guerreras que curan sus heridas y las vuelven memoria.

    1. Geracina

      Gracias por tus letras. Me recuerdan que hay días que me desdoblo para ser la madre de los nts y del deurodiverso, algunas veces se me confunden y provoco desastres emocionales que no quería y tengo los reclamos de ambos. Lo bueno de todo eso es que nos obligan a repensar las cosas y enmendarlos en lo que cabe y aprender resiliencia, espero.

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