LUTALICA… definiendo a los que no encajan.

Han sentido esa ansiedad de querer comer algo, no por hambre sino por antojo y no sabes qué quieres? Algo así pasa con las emociones… a veces se nos presentan en formas indefinibles, no es tristeza pero tampoco enojo; no es ansiedad pero tampoco preocupación. Y nosotros seres humanos acostumbrados a las definiciones a ponerle nombre a todo no encontramos la palabra que es.

John Koening nos muestra qué precario es el lenguaje, que limitado para definir ciertas emociones y situaciones que ni nosotros mismos podemos traducir en una palabra.

Y entre todas esas palabras que él recrea en videos muy bien producidos

en su canal, una llamó mi atención pues muchos  se sentirán identificados, en una época donde las etiquetas alista, neurotípico, normotípico, neurodiverso y demás andan por ahí clavándose a veces ofensivas, haciendo de las palabras herramientas de división.

Esta les va a gustar…

 

Es una palabra de origen bosnio – esloveno, que significa:

SENTIR QUE NO SE ENCAJA EN NINGUNA ETIQUETA…

Por: JOHN KOENING

Le cuentas al mundo quién eres en un millón de formas diferentes

Algunas son sutiles… otras no…

Pero no parece importar

Este mundo ya te tiene establecido

Al nacer te pusieron en una pequeña caja

Y pegaron una etiqueta en ella,

Así podrían mantener las cosas organizadas

Y no tener que pensar en qué hay dentro.

Con el tiempo aprendes a acomodarte

Empacando tu identidad en diferentes combinaciones

Hasta sentir que perteneces,

Y puedes lucir tus etiquetas con orgullo.

Pero hay una parte de ti que nunca encontró un hogar,

Rondando en categorías que en verdad nunca te hicieron justicia,

Observas a los demás a tu alrededor

Tratando de juzgar cuán vagamente calzan en sus propias vidas,

Advirtiendo un nudo de confusión escondido bajo esa etiqueta.

Y te das cuenta que aún somos sólo extraños

Que asumimos que ya sabemos lo que el otro va a decir…

Como si lo único que quedara por hablar fuera quién pertenece a cuál categoría

 Y qué etiquetas son ofensivas.

Tienes que preguntarte si esas cajas se están desmoronando

Si deberíamos escribir nuestras identidades a mano alzada

Y hablar solo por nosotros mismos, en nuestras palabras,

Para poder arriesgarnos en el mundo exterior

Y conocernos el uno al otro tal cual somos,

Preguntando: ¿cómo es ser tú?

Y ser lo suficientemente valientes para admitir

Que no sabemos aún la respuesta.

Tal vez eso signifique que finalmente hemos llegado,

Simplemente desempacándonos de las cajas…

Sintiéndonos como en casa,

Y tal vez un día miremos atrás y nos preguntemos…

Cómo nos las arreglamos para vivir juntos en la misma casa por tanto tiempo

Y nunca tomarnos el tiempo para conocernos.

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Un comentario en “LUTALICA… definiendo a los que no encajan.

  1. jorgek

    Indudablemente el lenguaje ES una herramienta, no solo para expresarnos, sino para pensarnos. Esto lo plantea muy bien Orwell en la novela 1984 donde el estado recorta el lenguaje para evitar que podamos pensarnos.
    Con respecto a identificar las emociones, vaya que es un desafío.
    Por un lado me costó muchísimo entender que cuando me preguntan «como estas?» es solo un convencionalismo de cortesía al cual se responde con un «bien, gracias, y usted ?» o cosa parecida, y no una pregunta real que me requiere sumergirme en un autodiagnósticos tratando de determinar como me siento.
    Muchas sesiones de terapia para lograr entender esto.
    En cambio, Lograr entender como me siento sigue siendo un desafío de talla singular, algo así como decodificar con mi cerebro digital bochas de información analógica captada con sensores defectuosos, y tratar de meterlo en alguna categoría que tampoco tengo muy claro que significa.
    Y esto potenciado si se trata de captar que siente otra persona, es como tratar de interpretar esas señales pero captadas de lejos, en una noche, con niebla, los vidrios del auto sucios, y la música a todo lo que da. Años de entrenamiento me han permitido llegar a darme cuenta de que «algo» pasa y extremar los cuidados para no chocar, pero no mucho más.
    Por último, el tema de las etiquetas. Viví casi toda mi vida sin tener otra etiqueta que la de «bicho raro que no encaja» y es una sensación horrible. Encontrarme con la etiqueta «Aspie» fue liberador, la explicación de tanta torpeza por un lado me permitió reconciliarme con mi propia historia y perdonar a ese triste adolescente solitario. Y por otro me permitió recalibrar mis sensores para navegar con mayor seguridad estas confusas aguas de la sociedad NT, esquivando por lo menos la mayor parte de los arrecifes que me ocultan la niebla de mis sentidos.
    Así que en lo personal, reivindico el uso de las etiquetas, el tema es encontrar cual es la etiqueta adecuada a cada uno, algo así como no decirle «hola lindo gatito» a lo que es en realidad un tigre.

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