LA LUZ QUE LASTIMA MIS OJOS.

Son las cinco treinta de la tarde y mi hijo comienza su itinerario por toda la casa quitando los focos de la luz o aflojándolos, comprobando con el interruptor que su labor ha quedado bien hecha. Yo comienzo a buscar una banca para encaramarme y hacer la operación contraria —él no la necesita, su estatura le permite fácilmente alcanzar los focos sin ayuda — ajusto cada foco y cuando termino él comienza de nuevo. Negociamos. Y solo la mitad de la casa queda con luz. Esto hasta que se adapta a la luz artificial que lastima sus ojos.

Sé que dirán: Pero cómo permites eso?! Y los reto a que se enfrenten a la terquedad de un chico con autismo sin tirar la toalla. Por eso negocio.

Son sensibles a los cambios de brillo, intensidad y al imperceptible para nosotros titilar de las bombillas led. Algunas personas han expresado poder escuchar el sonido de la luz artificial. En estos hipersensibles chicos la luz entra como un doloroso estímulo que se va desvaneciendo después de una lenta adaptación.

Los autistas verbales lo expresan así:

“El dolor es como una quemadura caliente que duele de una manera persistente. El dolor no es tan intenso, pero es agotador. Ese parece ser el mayor impacto negativo de mi sensibilidad a la luz, incluso más que el dolor: cuanto más experimentan los ojos un dolor duradero, más caen mi nivel de energía y mi estado de ánimo.” **

Para mi hijo la luz natural es su aliada y su ansiedad sensorial se hace visible a medida que el sol se oculta. En casa tenemos solo luz blanca para aminorar los cambios, no obstante es inevitable la incomodidad. Paradójicamente puede ir a la sección de luces del almacén cuando sus sentidos están «amigables».

Las personas con autismo lo describen como un “dolor sordo” que afecta la visión y la percepción de profundidad. Y ni hablar de pasar de la oscuridad intencional de una habitación a un lugar iluminado potentemente. Sus estereotipias se exacerban y no es raro que aparezca una rabieta que cesa cuando se apagan las luces.

También describen esos destello de luz que los automóviles o mirar por accidente una luz fuerte les produce puede hacerles entrar en un shock sensorial difícil de superar por horas. Esos destellos se quedan en sus ojos y en su mente imposibilitándoles ejecutar otras tareas porque definitivamente el estímulo acapara todo.

Toda esta experiencia lumino-visual afecta por un lado obviamente su parte sensorial, su atención, su estado de ánimo, su capacidad de comunicación y su flexibilidad, que es lo que le sucede a mi hijo todas las tardes.

Y cómo ignorar el dolor real de cabeza y ojos que puede producir y que dados los umbrales tan fluctuantes de tolerancia al dolor pueden desencadenar verdaderas crisis que lejanamente imaginaríamos se tratara de la luz del comedor que lo está torturando.

Algunas personas con autismo desde su experiencia recomiendan a los padres que les faciliten a su hijos lentes de transición y lentes de sol, aunque pocas veces la luz natural les afecta. Existen lámparas que pueden ser reguladas y le permiten a la persona escoger que intensidad es más cómoda y buscar trabajar con luz natural en lo posible. Sugieren también en la noche habitaciones con luz tenue o luz indirecta puesta en un rincón de la habitación.

La experiencia sensorial es muy particular para cada quien. Pueden existir personas con autismo que no tienen esas dificultades sensoriales y experimentarán otras. Pero sería bueno estar atentos a esas cosas no tan evidentes para nosotros y que pueden ser una tortura en diferentes contextos como el escolar donde las lámparas pueden ser el motivo de conductas disruptivas en clase. Porqué no pensar que no se trata de conductas sino de manifestaciones sensoriales incomprendidas.

Existen eventos imperceptibles para el común de las personas pero que harían la diferencia. Escuchemos a los expertos: las personas con autismo y sus testimonios que nos sacarán de lo obvio y de las explicaciones alejadas de una realidad tan llena de, literalmente, luces y sombras.

Olvide contar: El ingenio de mi hijo ha hecho desaparecer los focos de la luz y en otras ocasiones, no sé cómo, hizo un corto circuito que dejó una parte de la casa sin electricidad. Si el mundo no se adapta a él, él hará del mundo un lugar más cómodo. Supervivencia a pesar de nuestra paciencia.

**Fragmento tomado del artículo: http://www.thinkingautismguide.com/2018/09/what-is-light-sensitivity-like-for-one.html?m=1

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2 comentarios en “LA LUZ QUE LASTIMA MIS OJOS.

  1. Alianet bravo

    Muy buen artículo. Así comprendemos más algunas de sus perretas que para nosotros no tienen sentidos y vemos que aveces las provocan las cosas más insignificante o lo que menos te imagines

  2. F e r m i n Romero de Torres

    ¿Han tenido jaqueca alguna vez? Ese dolor de cabeza descomunal que te hace vomitar, incapacitante y que te hace quedar en la cama, sin ruido, a oscuras en una habitación como forma de sobrellevar la situación.
    Pues sí: la luz duele y el ruido. Y pueden resultar insoportables. Hacer que la ira se dispare.
    Uno de los motivos para no conducir cuando anochece. Para no acudir a eventos con mucho ruido. Cualquier sitio con muchas personas será probablemente un lugar con ruido.
    No sé si hablaste del sonido y demás … tengo que mirar.

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