Asombrosos veinte.

 

Dicen que cuando creces sueles ponerte más serio, juegas menos, ríes menos, cantas menos, te asombras menos, bailas menos. El sol sale sin novedad, la lluvia, La luna, todo es tan normal. Pero cuando no se es normal todo es extraordinario. Haces de lo simple un acontecimiento y nunca se pierde aquello que para otros naturalmente se esfuma con los años: La capacidad de asombro.

Hoy cumples veinte años. Y no sé a qué hora, ni en qué momento. Solo puedo tener la certeza del hombre que ya eres, aunque sigas siendo mi bebé.

Tienes esa mirada profunda exploradora de imposibles, esos pasos largos y seguros sin olvidar pausarlos para no perderme de vista. Pero lo mejor de lo mejor, algo destinado a privilegiados y quienes se ganen tu corazón… Si! esa sonrisa que algunos intentaron borrar y donde mami fue al rescate para defenderte como tú lo esperarías, como nunca lo dejaré de hacer.

Y hoy ya grande en todo el sentido enternecedor y colosal de la palabra, He de reconocer que sí alguien logró alimentar mi capacidad de asombro has sido tu hijo.

Y juntos vemos el sol rojo, naranja, amarillo…
La lluvia no se observa desde la ventana porque alguien la inventó para mojarse y brincar en los charcos…
La luna es una nave espacial o un foco que ilumina las estrellas.
Hay que cantar cuando todo está en silencio porque así te escuchan mejor
Hay que saltar de felicidad porque la gente ha dejado de hacerlo y por eso andan mirando pero de puro asombro.
Y se mira a los ojos y se sonríe a alguien solo cuando quieres que ese alguien no te olvide.

Sigamos siendo niños, pues para ponernos serios hace falta muchos años.

Feliz y asombroso cumpleaños.

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Un comentario en “Asombrosos veinte.

  1. “… cuando no se es normal todo es extraordinario.” Y es cierto. Cuando me siento alegre y confiado la gente se asombra de lo infantil que parezco. Lo hago de forma natural, cosas que alguien de mi edad no hace. Otros me miran mal o me llaman loco. A esta palabra ya me acostumbró mi padre y … él ya no está para recordármelo. Quien quiera, que me lo diga. Me da igual. Creo que la gente envidia la felicidad ajena, que no la comprende. Me dice un jefe no se qué del turbo en los coches. Yo voy y hago el ruido y él me mira alucinado riéndose y dice “Tú… no te aburres nunca ¿no?” Pues no. No me aburro. Como a Sebastián la capacidad de asombro me asiste. Qué grandes amigos seríamos y daríamos los mismos pasos largos que tanto llamaban la atención en mi colegio, jejeje. Qué suerte tiene Sebastián de que su madre esté ayudándole o enseñándole, sólo cuando lo necesita. Esa eres tú y quiero que sepas que me emociono imaginándote. Pa que luego digan que no sentimos ná. Mereces un premio, guapa.

    Y ya no queda casi nada para los 21, el 31 de octubre ¿no? jeje me hace gracia. Sebastián está igual de gordo que yo. Mi jefe me hizo una foto trabajando, colocando un proyector y la puso en el grupo de guasap aunque le dije que no lo hiciera. Los comentarios fueron:
    -¿Se está haciendo la permanente?
    -Un trabajo muy fino, oye
    -Puto cuerpazo tiene (y un emoticono con ojos de corazones)
    y alguno más sin trascendencia. Les encanta “tirarme” fotos. Da igual si trabajando normal o raro.

    Qué quieres que te diga. Si son felices …

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