Los héroes y los villanos de la inclusión.

héroes

Dedicado a esos HÉROES anónimos que nunca pierden la esperanza.  Dedicado a TI que me enseñaste a derribar mitos con argumentos.

Quiero abrir esta entrada con unas palabras de la maravillosa Anabel Cornago,  Una mamá admirable que transmite coraje y ánimo a todos con tanta facilidad y generosidad:

Que sí, que aunque esto sea duro, el esfuerzo diario de nuestros campeones da fuerzas para seguir siempre palante.
Que sí, que aunque esto sea duro, esas sonrisas, esos momentos compartidos o esos progresos son lo que da sentido a nuestra vida
Que sí, que aunque esto sea duro, la vida pone en nuestro camino a personas increíbles.
Que sí, que la balanza se inclina más y más hacia el lado menos duro.
Que sí, que hoy me ha dado por recordar….
… este camino que vamos recorriendo
Mucho podría contar. Hoy sin embargo me viene a la cabeza la frase de la mamá de un peque que durante cuatro años compartió Primaria con Erik. Fue poco antes de la despedida, recuerdo cómo mi marido y yo agradecimos que entre todos lográramos que Erik fuera un niño más. Y ELLA (con mayúsculas) me dijo:
– “No olvides nunca todo lo que nuestros hijos han aprendido de Erik. Si hay que darle a alguien las gracias es a Erik, o a vosotros”.
Pues eso. 
Que sí, que aunque esto sea duro, la INCLUSIÓN no solo es el objetivo, es que es el camino.
ADELANTE SIEMPRE… (Anabel Cornago)

La inclusión,   defendida, transgredida, exaltada,  evadida, lograda,  luchada,  en fin…En esto de la inclusión siempre,  como en toda batalla,  hay héroes y villanos. Personas que deciden asumir uno de los dos papeles,  a veces sin intención y a veces con conocimiento de ello.

Las madres,  los padres,  las familias y los más importantes… las personas con diversidad funcional,  saben que lograr un derecho como la inclusión no es nada fácil y más complicado es cuando te tienes que enfrentar a esos villanos salidos y creados de una necesidad por establecer lo “normal” como estrategia para evadir la aceptación y el respeto que todas las personas merecen sin importar su condición.

Villanos de carne y hueso.  Empecemos con los villanos,  esos que  se fortalecen desafortunadamente con cada idea arraigada al terreno del prejuicio.

Funcionarios de colegios que adoctrinan a sus maestros para no aceptar a un alumno diferente,  para jugar con el sistema y evitar tener que cambiar estructuras, procedimientos, estrategias y políticas añejadas por años de nepotismo.  Conocen solo las leyes que les favorecen.  Nombrarles la Convención de la ONU ni siquiera los inmuta,  allí funcionan las leyes locales,  las de puertas para adentro.  Un padre o madre que se enfrente a ese funcionario directivo pocas veces gana a menos que se involucre en una batalla legal que puede tomar meses, hasta años e implica pérdida de tiempo,  dinero y esperanza.

Pero digamos que se ganó esa batalla legal y las directivas tuvieron que ceder.  Habremos de enfrentarnos a otro villano y son algunos,  no muchos,  maestros temerosos de lo que implica un alumno con necesidades educativas especiales:  Modificar todos sus sistemas de enseñanza,  dicen ellos,  “para unos pocos alumnos… es un desgaste y una pérdida de tiempo”.  Y entonces llaman a los padres del alumno para notificarles con tono lastimero que se “esforzaron” pero este jamás se adaptó y así con una sonrisa diplomática ponen fin a un proceso (sí se puede llamar así) mediocre y deshonesto.

Pero digamos que tanto funcionarios como maestros se vieron obligados a tener a un alumno con Necesidades Educativas Especiales (NEE) en su colegio,  en su aula.  Entonces aparecen unos pequeños villanos que le hacen aún más difícil la inclusión,  sus compañeros de clase. Vienen de hogares donde la tolerancia,  el respeto,  la aceptación,  la solidaridad,  la empatía son valores lejanos,  si no es que inexistentes.  y atacan sistemáticamente a cualquiera que sea diferente,  hacen de cada día una agobiante e insoportable jornada,  muchas veces ante la actitud permisiva de los dos anteriores villanos.

Pero saliendo de las aulas,  del ámbito educativo,  porque a veces permitimos que se enmarque solo en ese aspecto y la inclusión es mucho más que educación, podemos encontrar otros villanos:  El sistema de salud que no atiende las necesidades de intervención oportuna y adecuada,  el funcionario amparado en una ley excluyente,  el mandatario local o estatal que firma acuerdos pero no sigue su cumplimiento.  El ciudadano que afirma que hay sitios para ellos y allí los dejen guardados.

Esos villanos estarán ahí,  fortalecidos por innumerables antivalores,  por prejuicios,  miedo y física pereza de cambiar su mentalidad.

PERO son más los HÉROES. Los que se la juegan toda por hacer de la inclusión un derecho real y accesible.

Es el director de escuela que se siente beneficiado de tener alumnos diversos en su establecimiento educativo no por una cuota económica o una exigencia de un juez,  sino porque sabe que la diferencia hará mejor su institución.  El maestro HÉROE que a pesar de las presiones y el riesgo a perder su trabajo se enfrenta a lo establecido y excluyente para darle el lugar a un alumno que merece estudiar y enseñar,  porque todos en esa aula aprenderán a ver la vida en todos sus matices gracias a él.  Ese compañero de clase que se acerca para extender su amistad,  su mano,  su ayuda a alguien que agradecerá por fin encontrar un amigo.

Héroes también aquellos funcionarios que le hacen “trampa” al sistema para ayudarte a radicar un derecho de petición a una madre desesperada.  Héroe el padre y la madre que no se asusta de ver a su hijo con un amigo diferente y especial,  Héroe quien abandera la causa inclusiva como un derecho enfrentándose a leyes que surgen todos los días esas que nos complican cada paso que demos.  Héroes que no permitirán excusas lastimeras y mucho menos posiciones excluyentes basadas en el concepto errado de la discapacidad.

Muchos son héroes anónimos.  No representarán un colectivo,  pero representarán a sus hijos sabiendo que quizá sin proponérselo sentarán un precedente.  No tendrán todas las herramientas para enfrentar el monstruoso y turbio sistema legal,  pero lograrán victorias pequeñas y silenciosas. No cambiarán el mundo de golpe pero lo harán paso a paso,  así sin monumentales reconocimientos… igual su motivación está en su corazón,  es esa persona a la que no le puede fallar.

No deberían existir héroes ni villanos en el tema de la inclusión,  porque debería ser un derecho tan natural que no necesitara ser luchado,  ni peleado.  Pero allí están… villanos y héroes.  Reconocidos o anónimos.

En el momento que cierro este post timbran a mi puerta para entregarme correspondencia de la Secretaría de Educación (¿coincidencia?).  Dice:

“En ocasiones existen condiciones en las cuales con base en los diagnósticos y las valoraciones,  se puede establecer que el proceso de inclusión no será nunca educativo y que su condición es responsabilidad de quienes manejan discapacidades como la de su hijo”

Villanos así, como quien firma esa declaración tan devastadora e injusta son quienes motivan a que existan más HÉROES,  porque una batalla como está seguro requerirá convocar a todo el Salón de la Justicia.

 

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