De la decepción al coraje.

Pictograma Arasaac

Pictograma Arasaac

Esta es una entrada que había que escribirse sin tanto pensar,  sin darle tiempo al olvido,  sin dejar que la indignación y la rabia se fueran muy lejos.  Quizá luego la leeré y diré cómo pude decir eso,  pero ahora no me importa el “luego”.

Hablando con una docente en una entrevista para ingreso escolar me dice lo siguiente:

Si,  lo podemos incluir pero no le podemos enseñar. Para qué?… las personas con autismo no entienden,  no aprenden,  no saben aprender y menos a la edad de su hijo,  eso usted lo tiene que tener claro. “

Al mostrarle los cuadernos donde mi hijo APRENDE a leer y escribir,  con una mirada de escepticismo concluye:

“Son trazos mecánicos,  ni siquiera sabe y no sabrá jamás,  qué significan,  ellos no comprenden”

Por fortuna aprendí a detectar entrevistas donde mi hijo es preferible que no esté.  Y le evité tener que escuchar toda esa basura.

Levantar la voz y mostrar mi enojo de nada sirvió.  Algunos profesionales (gracias a Dios no tantos) piensan que somos padres y madres que no superamos la etapa de negación y que el hecho de buscar las mismas oportunidades para nuestros hijos que los demás integrantes de esta sociedad reafirma su teoría.

Creemos que después del diagnóstico acompañado de un mal pronóstico ya no tendremos que escuchar vaticinios devastadores,  pero si.  Existen personas con una visión de la diversidad bastante negativa y es común que esas personas las encuentres en sitios donde “ayudan” a personas en condición de discapacidad. Qué hacen allí? Por qué escogen “ayudar” a las personas especiales si no tienen la más mínima esperanza en ellos?

Cuánto daño hacen y no lo sienten,  porque tienen anestesiada la conciencia y seco el corazón.

Pero encendamos la luz que esto se puso muy oscuro. Existen profesionales que creen  y a ellos me aferro.  Son diferentes,  te hablan diferente,  piensan diferente,  son solidarios,  empáticos y optimistas incurables.  Personas necesarias en nuestras vidas.

También existen padres,  madres,  familias,  generosos y colaboradores que buscan victorias colectivas,  no solamente triunfo individual. A ellos también me aferro.  La mayoría suelen estar a mares de distancia,  literalmente,  pero se les siente tan cerca. Y eso cobra aún más valor en estos momentos.

A veces quisiera que fuera real el invento de Gabriel García Márquez en Cien Años de Soledad: el aparato para olvidar los malos recuerdos,  pero entonces dejaríamos de aprender,  de enojarnos y hasta de llorar, cosas necesarias para alimentar el coraje,  para seguir adelante a pesar de aquellas palabras,  acciones y actitudes de un docente que una mañana creyó que su “verdad” nos detendría.

6 pensamientos en “De la decepción al coraje.

  1. Lo he puesto en el facebook de “el sonido de la hierba al crecer”. Estoy indigna así que te lo publico aquí tambien y te deseo muchos muchisimos ánimos!!
    “y eso te lo encuentras ahora en una escuela? me lo dices en serio? no puedo creerlo… no quiero creerlo! Se supone que esta persona tiene que ser un ejemplo para nuestros hijos. Alguien así no quiero que enseñe nada a mi hija. Si ella pone trabas al aprendizaje de mi hija mi hija nunca aprenderá nada con ella. Si ella es la primera en creer que mi hija no puede, mi hija se lo creera. Eso es lo peor que puede encontrarse un niño, alguien que le juzgue y que no le deje ser. Deberías decir donde te has encontrado maestr@ así… aluciono, de verdad que no quiero creerlo.”

    • Gracias Cristina y honor que me haces publicarlo en la hierbita como le decimos de cariño al sitio de Anabel. Increíble pero cierto, algunos profesionales nos decepcionan pero siempre existirán otros que hacen bien su trabajo sobre todo ese gratis que es dar esperanza y ver con optimismo a nuestros chicos. Un abrazo para ti.

  2. Me parece increíble que alguien que se tenga por profesional de la enseñanza se atreva a decirte semejantes burradas.Soy profesora y tú ya lo sabes pero cada vez que leo estas barbaridades, me avergüenzo de tener en nuestra profesión gentuza como esa.TODOS PUEDEN señores,lo que falta son profesores que trabajen de verdad con estos niños,profesores que de verdad se impliquen y trabajen en serio.Que fácil es machacar a las familias,que fácil es dejar de lado a niños maravillosos que ni se dignan a conocer. que fácil es decir NO PUEDEN. Y yo me pregunto ¿Si fuese vuestro hijo,sobrino,primo,nieto o hijo de unos amigos les diriáis lo mismo?.A ver si somos primero PERSONAS y después profesionales de verdad.LOS NIÑOS CON AUTISMO SÍ APRENDEN,SÍ COMPRENDEN,SÍ QUIEREN,SÍ SE EXPRESAN Y SÍ SEÑORES SON NIÑOS QUE QUIEREN SER NIÑOS.Por favor, al que le molesten estos peques fantásticos que se vaya a plantar o a trabajar en otra cosa BASTA YA.
    Ahhhhh y para todos estos listos de turno que sepáis que los niños con autismo me enseñaron ellos mucho más a mi que seguramente yo a ellos,no tenéis ni idea de lo que os perdéis,que pena me dais, de verdad y que rabia e impotencia ver a una mamá supertrabajadora llena de impotencia porque un “profesional” si se le puede llamar así,en lugar de colaborar con ella y poner todos los medios para que el hijo de Ángela avance día a día,casi lo manda para una isla desierta,no vaya a ser que le moleste.Ufff de verdad que hay cosas que no entiendo y que me cabrean pero muchísimoooooo.Besos enormes Ángela,para ti y para tu hijo.Un saludo desde Galicia.

  3. Es algo real, he escuchado ha terapeutas decirles a madres, que para que lo escolariza, si el no va a aprender más. e insinuan la culpa por el comportamiento es para las mamas .Que triste, son personas que están en el lugar equivocado…pero debemos seguir luchando por ellos . También leí sobre el protocolos…no tenemos voz ó no nos escuchamos..Sofia mama de Santiago. Gracias tus publicaciones ..nos ayudan mucho

    • Hola Sofía, si. Tienes razón muchos colegios antes que asumir retos prefieren confrontar a la familia para culparla porque su hijo tiene autismo (como si eso ayudara o fuera verdad). Muchos colegios evitan asumir responsabilidades también (y hablo de las directivas en especial porque hay maestros que se la juegan por estos chicos y que arriesgan sus empleos por ellos). No queda otra que seguir luchando con la mente clara y la convicción de la educación como un derecho no como un favor. Sobre protocolos, ya sabes como se maneja todo esto políticamente, igual, convicción total sobre los derechos de nuestros hijos por encima de documentos que no tienen el poder de la Convención o de la misma Constitución. Un abrazo.

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