Así funciona la esperanza…

luz-persiana

Salimos con mi hijo a dar un paseo por las calles del barrio,  en un ejercicio total de tolerancia sensorial si tenemos en cuenta el ruido,  la gente y las sensaciones que mis sentidos puede que dejen pasar pero totalmente abrumadores para una persona con autismo.

Una fila de autobuses nos interrumpió el camino hacia la pastelería donde compraríamos esas galletas que tanto le gustan: chocolate con chips de colores.

Sentí unos ojos sobre nosotros,  luego un murmullo,  luego más claro escuché «pregúntale!».  Fue inevitable pensar…ahí vienen a preguntar si mi hijo está enfermo o porqué esto, porqué aquello.

– Disculpe,  el muchacho tiene autismo verdad?

No lo esperaba. Casi nunca las preguntas de extraños incluyen la palabra autismo. Y cuando la mencionan soy «toda oídos».

Sí.  Les respondí con actitud de apertura.  Pero antes de preguntar por qué se interesaban,  unos ojos verdes hermosos de un pequeño inquieto estaban brillando en medio de esa escena y lo entendí.

– Es que mi hijo tiene autismo.

Y casi que suplicando que la respuesta fuese otro SÍ …

– Dígame que ellos llegan a hablar. El mío no habla. Solo dice «atun un un»…

La mamá del pequeño casi que reclamaba ese Sí!. Y en medio de toda esa escena compleja transcurriendo en cámara lenta un…»Vamos por la galletaaa!!!!!» se escuchó elocuente y clarísimo en la voz de mi hijo.

Justo a tiempo… porque seguramente el testimonio, la experiencia e incluso los consejos se habrían quedado cortos.  Todo esto se trataba de evidencias, de pruebas de esperanza.

Papá y mamá se miraron entre aliviados y felices de esa ilusión que una persona en la misma condición de su hijo les había regalado.

Mira! Habloooo!!

Sí,  mi hijo habla,  se comunica con algunas frases aprendidas casi como un libreto,  no es un conversador pero cuando decide soltar alguna frase lo hace tan concreto que pareciera sentir las palabras tan valiosas como para usarlas solo en lo necesario. No las ahorra, las atesora.

No pudimos conversar como lo merecía tan afortunado encuentro -teníamos un par de chicos con «asuntos importantes»-  solo pude recomendarles buscar intervención de calidad y mucho trabajo en casa. Como último consejo el mismo que recibí de otro padre:  «lo más importante es creer en nuestros hijos» porque seguramente hablar será una de las muchas metas que alcanzarán.

Los vi alejarse con su pequeño y mirando a mi hijo pensé si Sebastián fue consciente de esa oportuna frase que iluminó los ojos de unos padres iniciando un viaje, cuando por experiencia sé cuánto valoramos esa luz en el camino.

Así funciona la esperanza.

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Un comentario en “Así funciona la esperanza…

  1. MARIA LUCIA CUBILLOS RUBIO

    Hola Angela como estas me gustaria poder conversar contigo con mas frecuencia ya que tu llevas un camino recorrido con tu hijo y nos puedes guiar un poco, te cuento que mi hijo y mi nuera compraron Apto en Mosquera, el trasteo le ha afectado un poco a Santi, ya que ellos vivian con la suegra en Madrid, han optado por quedarse un dia si y un dia no en cada casa, quisiera saber si tu has tenido que vivir esta situacion y que opinas de la estrategia que estan llevando a cabo??- De antemano gracias y sigo pendiente de tus articulos y comentarios que son tan gratificantes- Un abrazo MARIA LUCIA CUBILLOS Abuela de Santi Date: Sat, 26 Apr 2014 20:39:58 +0000 To: mluciacubillos@hotmail.com

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