Atención prioritaria: Un derecho.

Pictograma Arasaac

Pictograma Arasaac

El sábado hablaba con la madre de un compañero de mi hijo que comparte salón y nombre.  Es un chico muy guapo,  colaborador, alegre, amable y con una actitud de caballero inglés. Ha tenido complicaciones de salud que han sido atendidas,  si así se puede decir,  por el sistema distrital de sanidad. Lo normal.  Citas prioritarias que tardan semanas en autorizar y papeleo innecesario tras horas de filas que pueden comenzar desde las dos de la madrugada.  Lo normal.

Ahora,  Sebastián ha necesitado acudir a urgencias,  lo que parece no tan urgente para el personal que atiende en la clínica.  la espera ha sido de casi dos horas en un lugar atiborrado de pacientes, la situación hace que cualquiera desespere y más si se trata de una persona con autismo.

Llegado el momento de entrar al consultorio el médico tiene el extraño prejuicio de que a las personas con autismo no se les puede tocar porque se alteran violentamente,  prejuicio apoyado en el estado emocional del paciente que se encuentra visiblemente alterado por la innecesaria y desconsiderada espera. Afanosamente (porque dentro del consultorio la linea de tiempo es otra) lo remite a exámenes y a un especialista.  Cuánto tardará lograr esa nueva cita? otro par de semanas.

Pero no me voy a concentrar en hablar del sistema de salud,  mi interés en este momento es la preocupación de muchos padres:  el trato prioritario que se le debe dar a una persona en condición de autismo.  Tanto en la sala de espera,  como en el consultorio,  la atención hacia estos pacientes debe guardar unos protocolos.  Tiempos de espera, información a personal administrativo sobre el manejo especial y actualización a los médicos que seguramente en la universidad conocieron el autismo ligeramente en una clase de media hora.  Algunos tienen muchos mitos infundados que condicionan la atención médica y el diagnóstico de una dolencia que necesita urgente atención. Haciendo salvedades,  porque en mi camino he encontrado a un par de profesionales maravillosos.

Todos los padres coincidimos en  que es necesario comenzar a sensibilizar al sistema de salud sobre la prioridad que constituyen los pacientes con autismo. Las leyes y estatutos dicen que así “debe” ser:

Parágrafo 2.  Artículo 10 de la Ley de Discapacidad.

a) Garantizar la accesibilidad e inclusión de las personas con discapacidad en  todos sus procedimientos, lugares y servicios;

b) Deberán establecer programas de capacitación a sus profesionales y empleados para favorecer los procesos de inclusión de las personas con discapacidad

c)Eliminar cualquier medida, acción o procedimiento administrativo o de otro tipo, que directa o indirectamente dificulte el acceso a los servicios de salud para las personas con discapacidad.

Lo que realmente se necesita es un protocolo sanitario para autismo.  Dadas sus condiciones particulares,  en este caso no se puede generalizar  como una discapacidad más y requiere de unos lineamientos claros que aún hoy al parecer no existen.  Por eso quiero tomar como ejemplo el Protocolo Sanitario para Autismo generado desde Autismo Galicia,  que bien podría servir como modelo para implementar uno aquí en mi país.  Lo agradeceríamos los padres y por qué no los médicos y personal sanitario,  pero quienes más dirían “gracias” serían nuestros hijos que merecen,  tienen el derecho a ser atendidos con respeto y sensibilidad.

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