Tiempo libre en el T.E.A.

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Disfrutando de un evento masivo en la capital.

Sebastián con ocho años está en el patio de recreo,  sus compañeros al rededor juegan,  corren, persiguen,  hablan, se divierten.  El los observa con esa mirada que capta todo en segundos mientras camina pero no le interesa hacer parte de un juego que no entiende (hablo del juego social y el lúdico). Empieza a acelerar cada vez más sus pasos y se detiene para morderse el dorso de la mano,  luego su respiración se agita y la rabieta es inevitable.  Se acerca una maestra,  trata de consolarlo,  es inútil   La siguiente semana le “asignan” un compañero de recreo y este le enseña lo divertido que es jugar con un balón o perseguir a otros chicos.  Era necesario que alguien le ayudara a disfrutar su tiempo libre.

Los momentos del día donde no existe una actividad estructurada les llamamos  “tiempo libre”. Una persona neurotípica reconoce esos momentos y los aprovecha según sus intereses particulares.  No obstante,  para una persona con T.E.A. (Trastorno del Espectro del Autismo) puede convertirse en los minutos o las horas más estresantes de su jornada convirtiéndose en el detonante de muchas conductas estereotipadas o autolesivas.

Generalmente el tiempo libre no lo es tanto, en la mayoría de los casos sigue siendo supervisado pues la iniciativa y la búsqueda de actividades de ocio no es el fuerte de estos chicos, a menos que se les entrene en la gestión de rutinas relacionadas con esos momentos,  una enseñanza increiblemente necesaria.

Muchas veces el tiempo libre se limita a una única actividad,  casi hasta convertirla en una obsesión  (el computador, la televisión, videojuegos) debido a la inflexibilidad mental que caracteriza el autismo es más fácil sumergirse en lo ya conocido que explorar nuevas formas de entretención. Esto genera el aislamiento social que no queremos y se tornan mucho más temerosos frente a la interacción con otros.

Mi opinión particular es no fijar tanta estructura en su entorno,  la necesaria para las tareas esenciales.  Incluir en su día a día momentos donde exploremos nuevas cosas,  nuevos espacios,  nuevas personas. Al comienzo no es sencillo,  pero se trata de no desistir,  estos chicos pueden integrarse a la comunidad en todas las formas,  es un derecho y una habilidad  necesariamente guiada en sus primeras instancias.

La Actividad se puede realizar en grupo o individual (supervisadas ambas). El grupal tiene la ventaja de ejercitar su interacción social,  para lo cual es ideal seguir ciertas claves:

Secuenciación:  Actividades o juegos que se puedan descomponer en partes o tiempos,  como las carreras de relevos,  exploradores, caminatas, campamentos.

Accesibilidad: Reglas del juego o la actividad comprensibles y accesibles (pictogramas,  historias sociales)

Físico: Se les facilita actividades relacionadas con ejercicios o dinámica física y no tanto los juegos de mesa con instrucciones complejas,  aunque algunas personas con autismo tienen facilidad para estos últimos.

Predictibilidad: De la mano de la secuenciación es el saber qué va a pasar “a continuación de” e incluso “intuir” cuál sería el paso siguiente.

Reconocer qué actividades le agradan,  por cuáles se inclina más,  cuáles se le facilitan de acuerdo a su perfil de habilidades es el punto de partida.  El hecho de no responder positivamente a una actividad no quiere decir que no le guste o que definitivamente la soledad es su elección,  se trata más bien de encaminar,  conocer e insistir para que explore ese aspecto de su vida.

Ese “qué le gusta?” es la pregunta que nos hacen a todos los padres y que a veces tardamos en responder.  Muchos decimos “solo el computador” “solo la televisión” pero quizá solo se deba a la frustración que nos produce mostrarles otras opciones y el seguro rechazo inicial.  Dejar opciones de entretención a su alcance puede darnos pistas del camino a seguir.  Hace poco dejé sobre la mesa todos sus rompecabezas, legos,  pinturas y cuentos. Invité a Sebastián a Jugar,  me senté y esperé.  Escogió un rompecabezas y tarareando una canción lo fue armando. Recordé cuando hasta hace unos meses esa actividad al ser impuesta lo estresaba. Poder elegir fue fundamental.

El tiempo libre influye poderosamente en el desarrollo de la persona con autismo. Mejora su calidad de vida, fomenta la inclusión,  hace personas más felices y seguras. Para implementarlo con todo éxito no lo volvamos exclusivamente un ejercicio o una terapia.  Es simplemente diversión.

Recomiendo leer:

OCIO Y TIEMPO LIBRE – AETAPI

EL OCIO EN LAS PERSONAS CON T.E.A. – APNAB

Páginas donde pueden encontrar actividades divertidas:

ACTIVIDADES MANUALIDADES

PINTURA Y CREATIVIDAD

75 ACTIVIDADES AL AIRE LIBRE

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3 pensamientos en “Tiempo libre en el T.E.A.

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