Se buscan amigos.

Fiesta de disfraces
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Integración sincera de corazón.
Integración sincera de corazón.

La única manera de hacer un amigo es serlo. R.W.Emerson.

A Sebastián le encanta tener amigos. Contrario al mito según el cual las personas con autismo prefieren estar solas.  Desde su infancia en el Kinder se encargó de conseguir amigos y no eran los pequeños,  siempre ha preferido mayores que él porque los chiquitines lo desesperaban.  Se salía del salón de infantes y lo podían encontrar junto a los muchachos de bachillerato que ensayaban sus rutinas en la banda del colegio. A la hora del almuerzo su compañía era un chico con necesidades especiales también,  no interactuaban mucho pero se veía la conexión,  el único pequeño al que toleraba.

En el siguiente colegio los primeros años pasaron sin mucha interacción social, sus compañeros lo aceptaban pero no intentaban nada más.  El tiempo abonó el terreno para pasar de la aceptación a la amistad y fue así como se hizo a un grupo de chicos que más que compañerismo le daban protección,  lo defendían de los abusones,  le ayudaban con su merienda, lo comprendían en sus rabietas con mejor éxito que yo y eran sus voceros: «mira que Sebastián estuvo llorando hoy» o «A Sebastián le gustan los pasabocas yo le di uno de los míos  ¿mañana le puede echar en la lonchera uno para él?» Lo conocían muy bien y el último día de clase,  ese que las directivas obligaron presionados por las familias, se despidieron entre lágrimas y abrazos.  Hasta hace poco una de sus amiguitas estuvo de visita por acá. Puedo asegurar que a esos chicos mi hijo les cambio la forma de ver compañeros diferentes.

Encontrar amigos para las personas con autismo no es sencillo y con los años se complica aún más. En la niñez de mi hijo creo que algunas conductas pasaban o eran tolerables,  no entorpecían el tener amigos.  Ya en la adolescencia cualquier conducta extraña inevitablemente impone una barrera que pocos quieren traspasar.  La interacción social es una de las características más limitantes del autismo.  los seres humanos no somos predecibles ni sencillos,  sumado a las dificultades comunicativas se convierte en una situación generadora de estrés y frustración lo que los hace parecer solitarios no porque quieran.  Realmente desean tener amigos pero no les es fácil.

Se pueden trabajar la comunicación, la motricidad,  la parte sensorial y todo lo que contiene el paquete integral de intervención para el autismo,  pero enseñar a establecer amistades parece que no está incluído en ninguno de esos paquetes. Esa habilidad no se enseña en un  consultorio,  es algo que se aprende en la vida real.  Para ello considero fundamental el apoyo de su círculo familiar y  cercanos.  Los padres debemos propiciar actividades donde se relacione con personas tanto con necesidades especiales como neurotípicas y lo más importante ayudarle a mantener esas amistades,  para lo cual es necesario establecer vínculos con padres de otros chicos que seguramente estarán en la misma búsqueda.

En el caso de las relaciones sociales con personas neurotípicas,  es obvio que deben ser personas dispuestas,  abiertas y sin prejuicios, no es tan difícil encontrarlas,  pero sobre todo honestas porque nuestros hijos sí que saben detectar la hipocresía (¿Sexto sentido quizá?). Además relacionarse con «normales» es un ejercicio que les da autoconfianza,  poder y fe en si mismos y en los demás. Es una forma de mostrar que no todo a su alrededor es amenazante y les ayuda a diferenciar entre gente buena y gente no tan buena.

Hace poco sugerí a los padres de la fundación donde  estuvo mi hijo,  que dado que se habían establecido maravillosas relaciones de amistad sería interesante crear un club donde se les facilitara reunirse para jugar, tomar onces,  salir a cine,  al centro comercial,  a un parque,  etc. Es decir,  dar continuidad a ese vínculo.  Todos aceptaron gustosos,  es un proyecto que aún está en propuesta.

A Sebastián le encanta tener amigos.  Pero creo que le gustaría más que esas amistades perdurarán. Una de las imágenes memorables es la de mi hijo saludando a sus amigos con una sonrisa y un gesto de esos que hacen los chicos de ahora ¿quién se lo enseñó? seguramente observando, imitando. Es nuestra tarea hacer que esas imágenes se repitan cada día en la vida de nuestros hijos.

Por eso, si logran que sus hijos hagan amigos, ayúdenle a que los conserve, porque un amigo para una persona con autismo es de las cosas más maravillosas que les puede suceder en este inestable viaje.

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