Medicina deshumanizada.

“Para tratar enfermedades somos médicos,  tratar pacientes es el inconveniente de la profesión”    Dr. House.

Ninguna serie de televisión ha expuesto la frialdad de la profesión médica como lo hizo Dr. House.  Un médico tremendamente prodigioso pero tremendamente insensible.  Lo triste es que en la realidad existen y peores.  Hablo de los médicos que luego del diagnóstico se atreven a dar pronósticos (negativos obviamente),  hablo de los médicos que se refieren a la condición de nuestros hijos como si frente a ellos tuviesen una planta y no un ser humano,  hablo de los médicos que formulan antes que alcances a sentarte en el consultorio, hablo de los médicos para quienes somos una ficha más que atender en cronometrados 20 minutos.  Será que las facultades de medicina inflan egos y congelan corazones? Esperemos, quizá las cosas cambien.

Acompaño esta reflexión con un editorial del diario El Tiempo (28 de Julio de 2012),  que quiero compartir,  porque además  la tecnología desplazó la buena práctica médica.

Medicina deshumanizada.

por:  Fernando Sánchez Torres.

 El término “humanización” hace referencia al bien que puede dispensarse al “otro” más por inclinación natural y desinteresada que por recompensa alguna…Sin duda el médico sin humanitarismo,  carente de compasión frente a las desgracias ajenas,  jamás podrá ser médico de verdad.

 Precisamente la deshumanización ha sido la mayor desgracia que ha podido ocurrirles a los pacientes y a la medicina misma.  En virtud de los adelantos derivados de la tecnología el médico ha olvidado el componente humanitario que tuvo en otros tiempos.

 Decía el filósofo Heidegger que donde la técnica impera hay peligro,  en el más alto de los sentidos. Uno de esos peligros – digo yo – es la suplantación del esfuerzo de razonar, delegando en las máquinas nuestra facultad de pensar,  de raciocinar. Cada vez más el médico es esclavo de los aparatos,  cree en ello más que en sí mismo.

 Ya se perdió la costumbre de tocar al enfermo para sentir su fiebre,  para explorarlo,  para recoger su angustia… ha sido reemplazado por “ojo mágico”, por la técnica instrumental. Se puede medir todo científicamente,  menos la naturaleza humana,  decía con sabiduría oriental el escritor Lin Yutang.  Bien se dice, por eso, que el arte médico consiste en descubrir al dueño de la enfermedad más que a la enfermedad misma.  Cuando el médico carece de la preparación y el ánimo para intuir y entender el alma del “otro”,  su paciente, puede ocasionar daño,  no importa que su capacidad técnica sea inobjetable.

 

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