Alguien para recordar.

Cuando comencé a investigar sobre autismo hace diez años no existían o por lo menos no conocía páginas de padres con hijos en la misma condición que el mio. Encontraba sites con resúmenes de artículos científicos o muy teóricos.  Qué buscaba? un manual que me diera pistas sobre mi hijo a quién luego del diagnóstico empecé a conocer de nuevo. De alguna forma,  porque no recuerdo cómo,  encontré a esta persona maravillosa que sin lenguaje técnico y desde la experiencia de ser padre de un niño con autismo me mostró una cara amable.  Respondía a todas mis preguntas,  muchas en realidad,  pero sus respuestas daban esperanza y fueron y aun son una enorme ayuda.  Esa persona era Javier Garza,  dueño de una sabiduría y un increíble amor por su hijo.  Autor del Manual para Padres de Niños Autistas. Si,  encontré el manual y él era su autor,  coincidencias extraordinarias.  Aunque partió en 2008 dejó un grandioso legado y hoy quiero compartir un texto de su autoría que va incluído dentro del Manual que más que teoría es una lección infinita de amor.

ESTE PENSAMIENTO LO ESCRIBÍ HACE MUCHO TIEMPO, PERO PARA MÍ SIGUE TENIENDO VIGENCIA:

 

Ayer eras mi hijo, mi gran alegría.


Juntos corríamos y reíamos por tantas ocurrencias que armabas del detalle mas simple.
Preferías estar conmigo que con tus compañeritos y tu emoción te hacía mover tus manos como queriendo emprender el vuelo y alcanzarme para darme un beso.


Ayer, yo era tu padre, tu gran amigo y guía. Eras motivo de mi orgullo y no desaprovechaba la oportunidad de presumir tu foto ante mi amigos. Te soñaba cuando crecieras como un gran hombre, el mejor profesionista, el centro de atención.
Pero hoy todo es diferente….
Hoy me he enterado que tienes autismo y las cosas ya no pueden ser iguales porque has cambiado.
Todo eso que adoraba en tí se ha convertido en conductas estereotipadas que te caracterizan. Dejaste de ser mi hijo y eres ahora el autista.
Yo también he cambiado, pues he dejado de ser tu padre para convertirme en tu guardián protector. Lo que antes fueron esperanzas hoy son mi calvario. Evito salir contigo a la calle y cambio la plática cuando mis amigos hablan de sus hijos.


¿Qué fué lo que produjo ese cambio en nosotros dos?
Obviamente, tu sigues siendo igual, tú no has cambiado.
He permitido que una etiqueta te aleje de mí y en tu silencio desaprovecho la oportunidad de vivir intensamente mi paternidad.
No, hijo… tu estás bien, pues tus ojos aún brillan al mirarme.
Mis ojos fueron los que ahora te miran diferente, tan solo porque neciamente pretendí hacer de tí aquello que mi egoísmo guiaba.
Pero al igual que pude decidir llorar, también puedo decidir reir. Ese momento en que recibí la noticia de tu condición marcó una pauta en nuestras vidas, pero hoy puedo revertir eso y tratar de recuperar ese tiempo valioso que hemos perdido.
La diferencia no está en la etiqueta, está en mi mente y sobre ella, mis sentimientos gobiernan y puedo cambiar mis apreciaciones. Hoy te prometo que seré feliz contigo y todo será igual que antes.
¡Juega, gira, aletea, grita, revolotea… y que la gente te vea!
¡Porque tú eres mi hijo… y hoy he decidido volver a ser tu padre!
Javier Garza Fdz. (Papá de Javi)
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2 pensamientos en “Alguien para recordar.

  1. Que gran Pa el papá de Javiercito, ese ser que desde el primer momento que conoció a su hijo lo amo incondicionalmente y cuando conoció el autismo de su hijo lo siguió amando igual, con ese amor proactivo y resilente que florece cuando parece que nada en esta vida funciona bién, Javier sucumbió a la etiqueta del autismo y lloro el futuro que no pudo ser y luego renuncio al dolor y a la condición de víctima, porque su hijo estaba ahí espectante, demandante, amoroso, Javi siempre fue Javi, el jamás cambio y esto lo entendió Javier y decidió ser feliz junto a su hijo y decidió caminar el camino de la vida tomados de la mano y no apartar su mirada de la mirada de su gran Javi.
    Esto fue lo que me enseño Javier, el se fue pero su legado quedo por siempre entre los afortunados padres que tuvimos la suerte y el honor de ser sus amigos. Yo lo consideraba mi amigo, porque ser amigo es escuchar, enseñar, es estar siempre dispuesto.

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