Técnicas de Apoyo Conductual (I)

En el autismo sucede algo que pareciera desalentador,  una vez superamos algunas conductas difíciles surgen otras que requieren intervención.  Un trabajo sin fin generalmente común en la infancia y la adolescencia.  Quise por eso recordar las técnicas más conocidas y prácticas utilizadas en el afrontamiento de diferentes conductas que se dirgien a conseguir dos objetivos básicos:

– Incrementar, mantener o facilitar conductas apropiadas o correctas.

– Reducir,  eliminar o reemplazar conductas erróneas o inadecuadas.

1.  Orientación a la realidad.

Es desafortunadamente común que a las personas con discapacidad no se les oriente temporalmente,  hablo de ubicarlos respecto al día,  mes,  año,  festividades, eventos,  etc.  En el autismo esto resulta tener un mayor impacto debido a la estructura que requieren en su vida diaria. La técnica tiene por objeto reducir la desorientación y confusión proporcionando información verbal y visual adaptada a la condición de la persona.  Esto quiere decir,  utilización de agendas visuales,  calendarios, pictogramas y todas las herramientas que puedan ubicar temporal y espacialmente a una persona con autismo.

Particularmente cree una forma para reconocer el día de la semana.  Consiste en darle a cada día una actividad especial que lo diferencie,  me explico, Lunes pintor,  Martes deportista, Sábado títeres,  etc. acompañado en la agenda visual por la actividad relacionada apoyada por fotos o pictogramas.  El mes y el día se trabaja sobre uno de esos calendarios grandes con cuadros que permiten marcar el día correspondiente recordando la fecha del día anterior y la que será mañana (solo marcamos el día actual).

Dentro del calendario es importante que se destaquen fechas o eventos especiales:  cumpleaños,  viajes,  festividades,  visita al doctor,  etc.  Reducir la confusión o la desorientación espacio-temporal evita el estrés que desencadena en monumentales rabietas.

2. Incitación

Incitar es utilizar gestos,  palabras o apoyo físico como estímulo para que se ejecute una conducta determinada. En lo posible utilizar uno de los estímulos y no varios simultáneamente.  Con mi hijo funciona mucho el apoyo gestual y el físico,  dejo la instrucción verbal en último lugar, no por esto deja de ser quizá la forma más importante de incitación en una actividad.

3. Reforzamiento

Reforzar una conducta consiste en incrementar la posibilidad de que esa conducta aparezca con mayor frecuencia en el futuro.   Existen dos tipos de reforzamiento,  el positivo que consiste en asociar consecuencias gratificantes a la aparición de la conducta,  premiar la conducta deseada ya sea de forma afectiva (sonrisa, alabanza verbal, gesto cariñoso, etc.) o premiando la conducta con reforzadores tangibles como chocolates, galletas o un tiempo en el ordenador. El segundo tipo de reforzamiento es el negativo que consiste en eliminar consecuencias negativas que tienden a dificultar la aparición de la conducta,  de modo que al desaparecer determinada situación o elemento la conducta pueda generarse con mayor facilidad,  por ejemplo,  “si no recoges la mesa no habrá salida al parque”.  Otra variante sería “Sebastian, cuando dejes de gritar tendrás el juguete”.  Los refuerzos deben ser constantes y consistentes de otra forma perderán efecto y consecuencia.

4. Modelado

Modelar es enseñar a la otra persona cómo se hace una determinada conducta a través de nuestra propia acción. Se trata de servir de modelo ejecutando la conducta a realizar para que la persona imite. Requiere que el niño esté tranquilo y receptivo.  En el autismo es una forma muy eficaz de fomentar conductas puesto que nuestros chicos aprenden por imitación la gran mayoría de veces.  Es curioso que se asocie el autismo con aislamiento de la realidad cuando muchas veces estos chicos observan mejor que nosotros todo a su alrededor y pueden ejecutar un procedimiento con solo haberlo visto una vez representado por un adulto o, como sucedió con mi hijo, por un niño que le sirvió de modelo en la escuela para aprender a recoger sus materiales y cargar su maleta.

5. Moldeado

Moldear es ir reforzando la conducta paso a paso partiendo de lo más sencillo a lo más complejo. Cada pequeño paso será reforzado y se pasará al siguiente hasta ejecutar la tarea en su totalidad.  Los pictogramas de secuencias son un aliado indispensable en esta técnica,  recomiendo el site de ARASAAC excelente fuente de recursos gráficos.

6. Encadenamiento hacia atrás

Partiendo de la anterior técnica,  el encadenamiento se ejecuta desde el ultimo paso de la secuencia,  luego el penúltimo,  hasta llegar al paso inicial. Por ejemplo para hacer las camas: 1. colocar la sábana 2. Colocar la frazada 3. Tender el edredón 4. Colocar las almohadas. En el encadenamiento de esta tarea el chico empezaría por colocar las almohadas para seguir,  una vez tenga clara dicho paso,  con tender del edredón. Esto previene la frustración que ocasiona el partir de cero una tarea.

En el próximo post sobre Técnicas de Apoyo Conductual hablaré de control estimular,  la facilitación verbal  y la simplificación entre otros.

Imagen: blog arte en niños

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4 pensamientos en “Técnicas de Apoyo Conductual (I)

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